Hay que depurar el programa FASE antes de extenderlo en 2021

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El Fondo de Asistencia Social al Empleado (FASE) en sus versiones 1 y 2, ha sido de gran alivio para los trabajadores suspendidos y para las empresas que han reintegrado empleados, aun cuando sus niveles de producción y ventas han sido limitados por la pandemia del covid-19.

FASE 1 aplica a los trabajadores suspendidos que no reciben salario, por lo que el Estado les facilita un aporte de hasta RD$8,500 mensuales hasta que sus empleadores los reintegren a sus labores. FASE 2 es un aporte de RD$5,000 que hace el Estado por cada empleado reintegrado a sus labores, de forma que el empleador complete su salario y se ahorre ese monto en sus gastos de nómina.

Gracias al FASE 2, se ha logrado la reintegración de más de 250,000 trabajadores de los más de 700,000 que llegaron a estar suspendidos cuando la parálisis económica era casi total.

Ahora, el Gobierno analiza la posibilidad de extender el FASE más allá del 31 de diciembre de este año, aun cuando sus limitaciones presupuestarias son evidentes. Lo ideal sería extender el FASE por lo menos durante los tres primeros meses del próximo año, debido a que todavía muchas actividades económicas se mantienen parcialmente paralizadas o reducidas por la permanencia de la pandemia.

Pero esa extensión del FASE 1 y 2 no debe ser en la proporción actual. Lo decimos porque hay sectores empresariales beneficiándose del FASE 2, es decir, recibiendo del Estado una parte del salario que deben pagar a sus empleados, cuyas condiciones están prácticamente normalizadas y hasta mejores que antes de la pandemia.

Por ejemplo, el sector de zonas francas ha reportado que desde julio y hasta ahora sus exportaciones vienen superando los niveles exportados en igual período del año pasado, además de que ya han reintegrado a prácticamente el 95% de los empleados que suspendieron pro la pandemia.

Si ese sector está produciendo y vendiendo más que en los últimos meses del año pasado, es entendible que ya no necesita un aporte del Estado para el salario de sus empleados, pues están generando suficiente capital para cubrir por completo su nómina.

Lo mismo ocurre con algunas empresas del sector comercial (las ferreterías, por ejemplo). Vaya usted el fin de semana, incluso, a cualquier ferretería del país y verá que está prácticamente llega de clientes comprando. Las ventas de los artículos ferreteros están en los mismos niveles o mayores a los que estaban antes de la pandemia, por lo que sus propietarios no requieren el FASE 2 para el pago completo de su nómina de empleados.

A pesar de las limitaciones de horarios por el toque de queda, resulta que los restaurantes están recibiendo tantos clientes o más de los que recibían antes de la pandemia en horario de apertura. Incluso, no se está cumpliendo el “distanciamiento” y reducción de la cantidad de mesas y sillas. Esos establecimientos lucen abarrotados de personas, lo que indica que no requieren de un aporte del Estado para completar los salarios de sus empleados.

No hay dudas de que hay otros sectores económicos, principalmente de las pequeñas y medianas empresas que están todavía sufriendo una merma en su producción y ventas, por lo que necesitan de la extensión del aporte económico del Estado en FASE 2.

Pero no son todos. Incluso, hay muchos sectores comerciales y productivos, como los que hemos mencionado, que realmente ya no necesitan ese subsidio social, pues sus actividades están prácticamente normalizadas.

La extensión del FASE 1 y el FASE 2 más allá del 31 de diciembre es necesaria, pero debe hacerse previamente un levantamiento efectivo de las condiciones de cada empresa o sector empresarial, de forma que se pueda focalizar esa ayuda para evitar aportes excesivos de parte del Estado.

En el caso de FASE 1, la reducción se produce en la medida en que los trabajadores son reintegrados a sus labores. En el caso de FASE 2, donde el aporte estatal es un completivo del salario, es necesario verificar cuáles empresas realmente lo necesitan y cuales otras están beneficiándose aun cuando sus niveles productivos y de ventas ya superaron la condición previa al covid-19.

(Esteban Delgado / El Dinero)