La Superintendencia de Bancos destaca la fortaleza de la banca nacional, aunque advierte sobre mayores riesgos vinculados a la inflación, el encarecimiento del crédito y el deterioro de la capacidad de pago de los hogares.

Santo Domingo.– El sistema financiero dominicano mantiene una sólida capacidad para enfrentar choques económicos y absorber posibles pérdidas, pese a un entorno cada vez más desafiante marcado por presiones inflacionarias, condiciones crediticias más estrictas y señales de deterioro en algunos segmentos de la cartera de préstamos.

Así lo establece el más reciente informe de la Superintendencia de Bancos (SB), el cual concluye que las entidades financieras continúan operando con adecuados niveles de rentabilidad, liquidez y solvencia, respaldadas por una sólida posición de capital y provisiones suficientes para enfrentar eventuales incumplimientos.

De acuerdo con el estudio, al cierre de marzo de 2026 los activos totales del sistema financiero ascendieron a RD$4.284 billones, equivalentes al 54.2 % del Producto Interno Bruto (PIB), tras registrar un crecimiento interanual de 9.2 %.

Aunque la expansión sigue siendo significativa, el organismo regulador señala que el ritmo de crecimiento se ha moderado respecto al año anterior, reflejando una mayor prudencia en la colocación de créditos y un escenario económico más complejo tanto a nivel local como internacional.

Riesgos en aumento

La Superintendencia advierte que el balance de riesgos del sistema financiero presenta actualmente un sesgo más negativo que el observado al cierre de 2025.

Entre las principales amenazas identificadas figura el impacto que podría tener el aumento de los costos energéticos sobre la inflación y el ingreso disponible de los hogares, reduciendo la capacidad de pago de miles de deudores.

A esto se suma el endurecimiento de las condiciones financieras. El Índice de Condiciones Financieras registró una lectura negativa de -0.46 en mayo, poniendo fin a siete meses consecutivos de expansión.

El informe también destaca que la reducción de liquidez en el mercado, el incremento de las tasas de interés de corto plazo y la incertidumbre internacional derivada de los conflictos geopolíticos en Medio Oriente han comenzado a generar un entorno menos favorable para el financiamiento.

Asimismo, la entidad alerta sobre posibles episodios de volatilidad cambiaria y el riesgo de un mayor deterioro de la cartera de consumo si continúan las presiones sobre los ingresos reales de las familias dominicanas.

Tarjetas de crédito y préstamos de consumo concentran las mayores preocupaciones

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que los préstamos de consumo y las tarjetas de crédito continúan siendo los segmentos más vulnerables dentro del sistema financiero.

El indicador de morosidad aumentó 0.17 puntos porcentuales respecto a marzo de 2025, impulsado principalmente por el deterioro de los créditos comerciales y de consumo.

La cartera vencida alcanzó los RD$46,499 millones, mientras que el ratio de incumplimiento del sistema se ubicó en 4.8 %.

Las tarjetas de crédito personales presentan el mayor nivel de riesgo, con un ratio de incumplimiento de 11.3 %, seguidas por los préstamos de consumo, que registran una tasa de 8.4 %, cifras considerablemente superiores al promedio general del sistema.

La SB explica que estos productos son especialmente sensibles a los cambios en el ciclo económico y a la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, por lo que continúan bajo estrecha vigilancia de las autoridades regulatorias.

En contraste, los préstamos hipotecarios y comerciales mantienen niveles de incumplimiento significativamente menores, debido a que cuentan con mayores garantías y fuentes de ingresos más estables.

Los hogares siguen siendo el sector más vulnerable

El análisis por actividad económica revela que los hogares continúan representando el segmento de mayor riesgo dentro del sistema financiero dominicano.

Según el informe, este sector registra una tasa de morosidad de 7.76 %, la más alta entre todas las actividades evaluadas. Además, presenta la mayor tasa de reestructuración de créditos, equivalente al 25.7 % del saldo adeudado.

Otros sectores que muestran señales de vulnerabilidad son hoteles y restaurantes, con una tasa de reestructuración de 19.3 %, y las organizaciones internacionales, que alcanzan un 14.8 %.

Pese a estas señales de alerta, la Superintendencia de Bancos concluye que el sistema financiero dominicano mantiene una posición sólida y resiliente, con capacidad suficiente para enfrentar escenarios adversos. Sin embargo, advierte que el monitoreo continuo de los riesgos será clave para preservar la estabilidad financiera en un contexto global marcado por la incertidumbre y la desaceleración económica.

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