Capital humano, concentración económica y baja productividad amenazan el próximo salto hacia una economía de altos ingresos

Santo Domingo. A pesar de consolidarse como una de las economías de mayor crecimiento en América Latina y el Caribe durante la última década, República Dominicana enfrenta importantes desafíos estructurales que podrían limitar su capacidad para alcanzar un nuevo nivel de desarrollo y competitividad.

La advertencia fue realizada por Nathalie Alvarado, representante del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el país, quien señaló que la nación debe enfocarse en transformar su crecimiento económico en mayores niveles de productividad para sostener su progreso en un escenario internacional cada vez más exigente.

“República Dominicana ha construido progreso. El desafío ahora es convertir ese progreso en productividad”, afirmó Alvarado durante el almuerzo mensual de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR).

Tres desafíos que frenan el desarrollo

La ejecutiva identificó tres limitantes fundamentales para el crecimiento sostenible del país.

El primero es la denominada trampa del ingreso medio, una condición que afecta a economías que logran avances importantes durante años, pero encuentran dificultades para evolucionar hacia modelos productivos de alto valor agregado basados en innovación, tecnología y capital humano.

El segundo desafío es la concentración territorial de la actividad económica. Según explicó, más de la mitad de la producción nacional se genera en apenas el 11 % del territorio dominicano, una situación que impulsa polos de desarrollo dinámicos, pero que también incrementa la presión sobre la infraestructura, la movilidad urbana y amplía las desigualdades regionales.

El tercer obstáculo es el capital humano. Aunque el país cuenta con una población joven significativa y cerca del 33 % de los dominicanos tiene entre 15 y 34 años, el 54 % de los empleadores asegura tener dificultades para encontrar personal calificado. A esto se suma que alrededor del 25 % de los jóvenes no estudia ni trabaja.

“Detrás de ese 25 % hay una generación que espera herramientas para competir y oportunidades para integrarse plenamente a la economía”, expresó Alvarado.

Una economía líder en crecimiento

La representante del BID destacó que República Dominicana ha registrado un crecimiento promedio anual de 4.3 % durante la última década, superando ampliamente el promedio regional y manteniendo un desempeño sólido incluso en períodos marcados por la pandemia, conflictos internacionales y condiciones financieras adversas.

Asimismo, resaltó que la inversión privada ha sido un motor fundamental para este crecimiento, contribuyendo a la reducción de la pobreza y al fortalecimiento de diversos sectores productivos.

No obstante, enfatizó que la nueva etapa del desarrollo dominicano requiere una estrategia enfocada en “crecer mejor”, impulsando la productividad, la innovación y la competitividad.

Nearshoring, energía y tecnología: oportunidades y desafíos

Alvarado explicó que la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, producto de la fragmentación geopolítica, abre nuevas oportunidades para economías como la dominicana.

Indicó que el fenómeno del nearshoring podría generar hasta US$78,000 millones adicionales en exportaciones para América Latina y el Caribe, siempre que los países fortalezcan su infraestructura logística y aumenten la sofisticación de su aparato productivo.

Sin embargo, también advirtió sobre desafíos importantes, entre ellos la dependencia energética, ya que el 83 % de la generación eléctrica nacional proviene de combustibles fósiles, y la vulnerabilidad frente al cambio climático, cuyas consecuencias representan pérdidas equivalentes al 0.7 % del Producto Interno Bruto (PIB) cada año.

A esto se suma el avance acelerado de tecnologías como la inteligencia artificial, que está transformando los mercados laborales y elevando la necesidad de invertir en formación, innovación y desarrollo tecnológico.

El BID mantiene fuerte respaldo al país

La representante informó que actualmente el Grupo BID mantiene una cartera activa de 23 proyectos en República Dominicana, con una inversión aproximada de US$2,900 millones. A esto se agregan operaciones de BID Invest que han movilizado más de US$3,305 millones durante los últimos tres años.

Los recursos están destinados principalmente a energía, infraestructura, inclusión financiera y desarrollo productivo, sectores considerados estratégicos para elevar la competitividad nacional.

Productividad, la clave del futuro

Al concluir su intervención, Alvarado sostuvo que el principal reto de República Dominicana consiste en elevar la productividad mediante una mejor articulación entre infraestructura, energía, educación, innovación e instituciones públicas eficientes.

Asimismo, valoró la estrategia nacional Meta RD 2036 como una herramienta para coordinar esfuerzos de largo plazo y acelerar la transformación económica del país.

“La próxima etapa del desarrollo dominicano requerirá fortalecer lo que ya funciona y, al mismo tiempo, construir nuevos motores de crecimiento basados en innovación, talento y productividad”, concluyó.

Artículo anteriorAlfonso Rodríguez regresa a la televisión con “Bemberé”, una apuesta estelar al entretenimiento dominicano
Artículo siguienteInstituto Duartiano alerta sobre riesgo de que estudiantes dominicanos queden fuera de las aulas