Bogotá.– El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó intensificar las operaciones militares contra los grupos armados y organizaciones vinculadas al narcotráfico, apenas dos días después de asumir el cargo, en una ofensiva que dejó al menos seis presuntos integrantes de estructuras criminales muertos.

En una operación desarrollada en una zona rural del departamento del Meta, las Fuerzas Militares abatieron a cuatro miembros de una disidencia de las FARC, mientras que otras dos personas vinculadas al Clan del Golfo murieron durante una intervención militar en Antioquia.

De la Espriella calificó los resultados como un mensaje contundente contra los grupos criminales y aseguró que su Gobierno permitirá a las Fuerzas Armadas realizar las operaciones necesarias para recuperar el control territorial.

La ofensiva generó además una reacción en Panamá, cuyo Gobierno reforzó la vigilancia en su frontera con Colombia, particularmente en la región del Darién, ante el temor de que integrantes de grupos armados puedan intentar desplazarse hacia territorio panameño.

Las autoridades de Panamá desplegaron unidades terrestres, aéreas y marítimas para fortalecer el control fronterizo. La situación ocurre mientras ese país desarrolla ejercicios militares con Estados Unidos y otros países para reforzar la seguridad del Canal de Panamá.

La nueva política de seguridad del Gobierno colombiano marca un giro frente a la estrategia de la administración anterior y coloca la lucha contra el narcotráfico y los grupos armados entre sus principales prioridades.

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