Con una sala de 35 metros cuadrados diseñada para reducir costos de producción, la iniciativa busca impulsar a nuevos creadores y fomentar una generación de coleccionistas; la programación abrió con la muestra “Visiones de Yauya” de José Carlos Nazario.
PUNTA CANA.– El Centro Cultural Rainieri presentó formalmente «La cantera», un espacio de exposiciones temporales concebido de manera estratégica para impulsar el trabajo de artistas visuales emergentes y servir como plataforma de formación para nuevos coleccionistas en la República Dominicana.
Ubicada contigua al auditorio de la institución, la sala nace con el propósito de identificar y respaldar a creadores con discursos propios. A diferencia de la sala principal del centro —cuya extensión supera los 400 metros cuadrados y representa un reto logístico para artistas noveles—, La cantera cuenta con un formato íntimo de aproximadamente 35 metros cuadrados. Este diseño reduce los costos de montaje y exigencias museográficas, permitiendo que los expositores concentren su propuesta en el desarrollo plástico.
Apuesto al nuevo coleccionismo
El proyecto parte de la premisa de que el desarrollo de la escena artística nacional requiere un ecosistema integral, donde la carrera de los creadores crezca a la par de un coleccionismo joven que adquiera sus primeras piezas dentro de este espacio.
A futuro, el Centro Cultural Rainieri proyecta convertir este escenario en un punto de referencia para el descubrimiento de talento local, aspirando a consolidarse como la primera plataforma expositiva de los nombres que definirán el rumbo de las artes plásticas dominicanas.
«Visiones de Yauya»: la propuesta inaugural
La agenda expositiva de La cantera dio inicio con la muestra «Visiones de Yauya», propuesta del artista interdisciplinario y escritor José Carlos Nazario. La inauguración incluyó un panel sobre el proceso creativo junto a Jake Kheel y permanecerá abierta al público hasta mediados de septiembre.
La serie de Nazario surgió a partir de sus recorridos e investigaciones visuales en la Reserva Ecológica Ojos Indígenas durante el periodo de pandemia. La muestra consta de cuatro obras de gran formato elaboradas con técnicas mixtas que combinan tinta, acuarela, acrílico y aguadas de cúrcuma y café sobre papel.
Distante de la iconografía tradicional del turismo de sol y playa, la exposición reinterpreta el paisaje de Punta Cana desde la intuición y el automatismo surrealista, utilizando la memoria y la naturaleza como ejes de una narrativa visual renovada para el territorio.







