JERUSALÉN. Las negociaciones para la formación del próximo gobierno en Israel sufrieron un vuelco decisivo este jueves tras la negativa del partido ultraortodoxo Judaísmo Unido de la Torá a brindar su apoyo histórico a Benjamin Netanyahu. La formación, aliada del primer ministro durante más de tres décadas, rehusó recomendarlo ante el presidente Isaac Herzog durante las consultas iniciadas tras las reñidas elecciones generales del 27 de octubre. Esta decisión le arrebata la iniciativa al bloque oficialista y posiciona a su principal rival, el opositor Gadi Eisenkot, como el favorito para recibir el primer encargo constitucional de formar gobierno.
El motivo central de la ruptura radica en el fracaso del ejecutivo saliente para aprobar una ley que garantice la exención del servicio militar obligatorio a los estudiantes de la Torá. Ante el escenario actual, donde el ejército combate en varios frentes, las formaciones ultraortodoxas han exigido como condición indispensable la regulación del estatus de sus jóvenes religiosos antes de comprometer su respaldo a cualquier coalición.
La abstención de Judaísmo Unido de la Torá desploma los apoyos previstos para Netanyahu de 53 a 46 diputados en la Kneset. En contraste, Eisenkot suma 56 recomendaciones tras consolidar el respaldo de la lista árabe Ra’am, lo que lo acerca a los 61 escaños necesarios para la mayoría absoluta. El destino de la investidura queda ahora pendiente del pronunciamiento de la Lista Unificada, la principal fuerza política árabe con 11 bancas, mientras el presidente Herzog apura los plazos de sus reuniones parlamentarias.



