Santo Domingo.– La música lírica volvió a ocupar un lugar protagónico en la escena cultural dominicana con la celebración de la Gala de Grandes Intérpretes Margarita Copello de Rodríguez, una velada que reunió a dos destacadas figuras internacionales de la ópera: la soprano estadounidense Nadine Sierra y el tenor español Xabier Anduaga.
Acompañados por el maestro José Antonio Molina, al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional, los artistas ofrecieron una presentación de alto nivel que permitió al público disfrutar de un variado repertorio que recorrió la ópera italiana y francesa, la zarzuela y los musicales de Broadway.
Sierra y Anduaga, reconocidos por sus presentaciones en importantes escenarios internacionales, demostraron durante la gala la calidad vocal y el dominio escénico que los han convertido en intérpretes de referencia dentro del panorama lírico contemporáneo.
Un recorrido por los grandes clásicos
Uno de los momentos más destacados de la noche llegó con la interpretación de la gran escena de Violetta, de La traviata, de Giuseppe Verdi.
Nadine Sierra inició con la introspectiva “È strano!… Ah, fors’è lui”, para luego desplegar su virtuosismo en “Sempre libera”, donde exhibió agilidad vocal, brillantez en los registros agudos y una notable capacidad dramática.
Más que una demostración técnica, la soprano logró transmitir el conflicto emocional de Violetta, una mujer que proclama su libertad mientras descubre que está profundamente enamorada.
Por su parte, Xabier Anduaga interpretó “De’ miei bollenti spiriti”, el conocido aria de Alfredo, con una emisión clara, fraseo elegante y la amplitud vocal característica de la obra de Verdi.
Ambos artistas volvieron a encontrarse en “Parigi, o cara”, uno de los momentos más emotivos de La traviata, en el que Violetta y Alfredo imaginan una nueva vida lejos de París, mientras la tragedia se aproxima inevitablemente.
El virtuosismo de Anduaga
El tenor español protagonizó uno de los momentos más espectaculares de la gala con “Ah! mes amis… Pour mon âme”, de La fille du régiment, célebre por exigir nueve dos agudos.
Anduaga enfrentó el desafío con seguridad y aparente facilidad, manteniendo al mismo tiempo la elegancia y precisión propias del repertorio belcantista.
Sierra también brilló con “Je veux vivre”, de Roméo et Juliette, una pieza que permitió apreciar la luminosidad, agilidad y expresividad de su voz.
La pareja artística mostró además una faceta más ligera y dinámica en el dúo de Adina y Nemorino de L’elisir d’amore, mientras que “O soave fanciulla”, de La bohème, aportó uno de los momentos más íntimos de la velada.
El encuentro entre las voces de Sierra y Anduaga, junto al acompañamiento de la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de José Antonio Molina, convirtió la gala en una celebración de la música lírica y en una oportunidad excepcional para acercar al público dominicano a algunas de las obras más importantes del repertorio operístico.
La presentación reafirmó, además, el valor de Santo Domingo como escenario para recibir grandes intérpretes internacionales y ofrecer al público experiencias culturales de primer nivel.







