Estados Unidos, Francia y sus aliados advierten que Teherán posee material enriquecido para múltiples artefactos nucleares, mientras Rusia y China rechazan nuevas presiones y profundizan la división en el Consejo de Seguridad

NACIONES UNIDAS.– Estados Unidos, Francia, Reino Unido y varios aliados europeos elevaron este martes la presión diplomática sobre Irán al denunciar ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que la República Islámica acumula suficiente uranio altamente enriquecido como para fabricar múltiples armas nucleares, una acusación que incrementa las tensiones en Medio Oriente y profundiza las divisiones entre las principales potencias mundiales.

La advertencia fue formulada por el representante permanente de Francia ante la ONU, Jérôme Bonnafont, quien, citando informes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), aseguró que Irán posee más de 400 kilogramos de uranio enriquecido, una cantidad que, según afirmó, carece de una justificación civil creíble.

“Esto significa que Irán posee más de diez cantidades significativas de uranio altamente enriquecido, suficiente para que no pueda descartarse la posibilidad de fabricar un artefacto nuclear”, declaró el diplomático francés antes de una sesión clave del Consejo de Seguridad.

Las declaraciones fueron respaldadas por Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otras delegaciones aliadas, que reiteraron su preocupación por el avance del programa nuclear iraní y exigieron garantías verificables de que Teherán no busca desarrollar armamento atómico.

Los países occidentales acusaron además al gobierno iraní de incumplir reiteradamente sus compromisos internacionales y de obstaculizar el trabajo de los inspectores del OIEA, quienes, según denunciaron, no han podido acceder plenamente a determinadas instalaciones nucleares durante el último año.

“Solo un acuerdo creíble, sólido y verificable permitirá garantizar que Irán nunca adquiera un arma nuclear”, sostuvo Bonnafont.

Sin embargo, la sesión volvió a evidenciar las profundas diferencias dentro del Consejo de Seguridad. Rusia y China rechazaron la continuidad de las sanciones impulsadas por Occidente y cuestionaron la autoridad del organismo para extender determinadas medidas restrictivas contra Teherán.

La confrontación diplomática se centra en el denominado mecanismo de reimposición automática de sanciones, conocido como “snapback”, que permite restablecer las penalidades internacionales cuando se considera que Irán incurre en incumplimientos significativos de sus compromisos nucleares.

Mientras Francia, Alemania y Reino Unido promueven la reactivación de ese mecanismo, Moscú y Pekín han abogado por ampliar los plazos de negociación y evitar nuevas sanciones que puedan agravar la crisis.

La controversia se produce en un momento especialmente delicado para la seguridad internacional, con crecientes tensiones en Medio Oriente y renovadas preocupaciones sobre la proliferación nuclear, un escenario que mantiene en alerta a la comunidad internacional y podría marcar el rumbo de la diplomacia global en los próximos meses.

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