El regulador británico de las telecomunicaciones, Ofcom, ha abierto una investigación formal contra Telegram para determinar si la plataforma ha incumplido sus obligaciones legales en la protección de menores frente a contenidos de abuso sexual infantil.

La pesquisa se enmarca en la Online Safety Act, normativa que exige a las plataformas digitales identificar, mitigar y eliminar con rapidez contenidos ilegales, así como reducir los riesgos de exposición, especialmente entre usuarios menores de edad.

Según informó Ofcom, la investigación surge tras evidencias que apuntan a la posible circulación de material ilícito en la plataforma, además de riesgos asociados al uso de servicios de chat por parte de depredadores para contactar con menores. En paralelo, el regulador también ha iniciado actuaciones contra otros servicios como Teen Chat y Chat Avenue por posibles fallos en la prevención de prácticas de grooming.

Suzanne Cater, directora de cumplimiento de Ofcom, advirtió que “estas empresas deben hacer más para proteger a los niños o enfrentarse a consecuencias graves bajo la Online Safety Act”. Entre las sanciones contempladas figuran multas de hasta 18 millones de libras o el 10 % de los ingresos globales de la compañía, así como medidas judiciales que podrían restringir el acceso a los servicios en el Reino Unido.

La apertura del proceso no implica, por el momento, una conclusión definitiva sobre incumplimientos. El procedimiento incluye una fase de recopilación y análisis de pruebas, tras la cual se emitirá una decisión provisional. Posteriormente, la empresa tendrá la oportunidad de responder antes de una resolución final.

Por su parte, Telegram rechazó las acusaciones y defendió sus esfuerzos en la lucha contra este tipo de contenido. La compañía asegura que desde 2018 ha reducido significativamente la difusión pública de material ilegal mediante algoritmos de detección y colaboración con organizaciones especializadas. Además, en 2024 se integró a la Internet Watch Foundation para reforzar sus mecanismos de control en espacios públicos.

El caso reabre el debate sobre la moderación de contenidos en plataformas con cifrado, donde la privacidad de las comunicaciones limita la capacidad de supervisión. Mientras estas herramientas son clave para periodistas y activistas, también representan un desafío para las autoridades en la detección de actividades ilícitas.

Esta investigación forma parte de una estrategia más amplia del Reino Unido para reforzar la seguridad digital desde la entrada en vigor de la Online Safety Act en 2025. En ese contexto, Ofcom ha intensificado la supervisión sobre múltiples plataformas, incluyendo requerimientos a servicios como Facebook, Instagram, TikTok y YouTube.

Asimismo, el regulador mantiene otras investigaciones en curso, como la iniciada contra X en enero de 2026, ampliando así el alcance del control sobre el ecosistema digital.

La actuación contra Telegram marca un paso relevante en la supervisión de servicios de mensajería a gran escala, tradicionalmente más difíciles de regular debido a sus características de privacidad.

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