LONDRES / NINGBO — En un hito estratégico para el comercio marítimo global, la naviera china Sea Legend inaugurará esta semana el primer servicio regular de transporte de contenedores a través del Círculo Polar Ártico. Denominada la «Ruta de la Seda Polar», esta vía semanal conectará el puerto de Ningbo, en la costa este de China, con Felixstowe, en el Reino Unido, aprovechando el acelerado derretimiento del hielo polar.

El nuevo trayecto promete recortar a la mitad el tiempo habitual de navegación de 40 días entre ambos extremos del globo, ofreciendo a los armadores una alternativa directa ante las crecientes disrupciones en las rutas tradicionales.

Reducción de costos y evasión de conflictos geopolíticos

La puesta en marcha de esta ruta se produce tras un año récord de 23 tránsitos por la Ruta del Mar del Norte durante el verano pasado, superando holgadamente los 15 viajes contabilizados en 2024. En los meses estivales, el repliegue del hielo marino permite el paso de buques de carga sin la asistencia constante de barcos rompehielos.

Además del importante ahorro en tiempo y combustible, la vía ártica cobra atractivo ante la vulnerabilidad de cuellos de botella clave como el estrecho de Bab al-Mandab, en el mar Rojo, azotado por la inestabilidad y los recientes ataques a buques petroleros que han impulsado la volatilidad en los precios del crudo.

«Los buques y armadores ven ahora el Ártico no solo como una oportunidad para ahorrar tiempo y costos, sino como una vía para esquivar cuellos de botella geopolíticos y zonas de conflicto», destacó Rahul Khanna, director global de consultoría de riesgos marítimos en Allianz.

Marco regulatorio y debate ambiental

Navegar por el norte de Rusia requiere de un complejo esquema técnico y legal. La Ruta del Mar del Norte está dividida en 28 tramos y sus permisos de tránsito son regulados directamente por la corporación estatal rusa Rosatom, que establece las condiciones según la cobertura de hielo.

A pesar del potencial comercial, la ruta enfrenta fuerte resistencia por motivos ecológicos:

  • Reticencia occidental: Gigantes de la industria como la danesa Maersk —que realizó un viaje de prueba en 2018— y otras navieras europeas han rechazado el uso comercial del Ártico para prevenir daños al frágil ecosistema polar.

  • Deterioro del hielo marino: Investigaciones de la Universidad de Southampton revelan que la masa de hielo en su pico invernal cayó un 5.8% entre 2024 y 2025, marcando la mayor reducción de la historia reciente y reabriendo el debate sobre el impacto del cambio climático en la apertura del polo al tráfico pesado.

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