PYONGYANG — El régimen de Corea del Norte realizó un importante ajuste en la estructura de mando de sus fuerzas armadas, destacando la destitución del ministro de Defensa, No Kwang Chol, y el nombramiento de Kim Song Gi como su sucesor, según informaron este domingo los medios estatales del país.

La medida fue acordada durante una reunión encabezada por el líder norcoreano, Kim Jong Un, centrada en coordinar «planes de reorganización estructural» dentro del estamento militar, reportó la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA).

Como parte de este remezón en la jerarquía, No Kwang Chol no solo dejó la titularidad del Ministerio de Defensa, sino que fue relegado en el partido gobernante al cargo de primer vicedirector del Departamento de la Industria de Municiones, órgano responsable del desarrollo armamentístico del país. Su reemplazo, Kim Song Gi, ejercía hasta ahora como director de la Oficina Política General del Ejército Popular de Corea.

Asimismo, la cúpula sumó al asesor de defensa Pak Jong Chon, nombrado vicepresidente de la Comisión Militar Central e integrado formalmente al Buró Político del partido.

Condecoraciones y avance del programa de armas

De forma paralela a los cambios de mando, KCNA informó que Kim Jong Un condecoró en una ceremonia oficial a científicos, investigadores y funcionarios del sector defensivo. El régimen les otorgó las máximas distinciones nacionales por sus aportes en «resolver problemas científicos y tecnológicos de trascendencia histórica en el desarrollo de nuevos sistemas de armas de combate», aunque no se revelaron detalles sobre el armamento desarrollado.

Estos reconocimientos se producen tras las pruebas militares realizadas a finales de junio, en las que el propio Kim supervisó el ensayo de un nuevo lanzacohetes múltiple de largo alcance y sistemas de artillería.

Tensiones geopolíticas y la postura de EE. UU.

El reajuste en la cúpula militar norcoreana tiene lugar justo después de la conclusión de los ejercicios militares anuales entre Corea del Sur y Estados Unidos. Si bien Pyongyang denuncia sistemáticamente estas maniobras como ensayos de invasión, la edición de este año estuvo marcada por la orden del presidente estadounidense, Donald Trump, de reducir la escala de los entrenamientos.

Trump ha calificado dichos ejercicios de provocativos hacia el Norte y reprochó públicamente a Seúl su falta de apoyo en las tensiones de Washington con Irán. Sin embargo, pese a que el mandatario estadounidense ha evocado la posibilidad de mantener una nueva cumbre con Kim Jong Un, el régimen norcoreano mantiene una postura firme, evidenciada en recientes lanzamientos de misiles y constantes condenas hacia la presencia militar norteamericana en la región.

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