Especialistas advierten que un sueño de calidad reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejora la memoria y fortalece el bienestar físico y mental
Santo Domingo, RD. Dormir bien no solo permite recuperar energías, sino que constituye uno de los pilares fundamentales para mantener una buena salud física, mental y emocional. Sin embargo, el ritmo acelerado de la vida moderna, el estrés y el uso excesivo de dispositivos electrónicos han convertido el descanso reparador en un desafío para millones de personas.
Diversos estudios científicos han demostrado que la calidad del sueño influye directamente en la memoria, la capacidad de concentración, el aprendizaje y el equilibrio emocional. Asimismo, dormir pocas horas o mantener un descanso interrumpido incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y trastornos neurodegenerativos.
Ante esta realidad, especialistas en medicina del sueño recomiendan adoptar prácticas de higiene del sueño, un conjunto de hábitos que favorecen un descanso más profundo y reparador.
1. Mantener horarios constantes
Los expertos aconsejan acostarse y levantarse todos los días a la misma hora, incluso durante los fines de semana, para ayudar al organismo a regular su reloj biológico.
Si después de aproximadamente 20 minutos la persona no logra conciliar el sueño, lo recomendable es levantarse y realizar una actividad relajante antes de regresar a la cama.
2. Adecuar el dormitorio para descansar
El ambiente donde se duerme juega un papel determinante.
Los especialistas recomiendan mantener la habitación oscura, silenciosa y con una temperatura agradable, además de evitar el uso de teléfonos móviles, tabletas y computadoras antes de dormir, ya que la luz azul de estos dispositivos reduce la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño.
3. Practicar actividad física
El ejercicio realizado de forma regular mejora significativamente la calidad del descanso, reduce el estrés y disminuye los despertares nocturnos.
No obstante, se recomienda evitar actividades físicas intensas durante las horas previas a acostarse, debido a su efecto estimulante.
4. Cuidar la alimentación nocturna
Consumir comidas abundantes antes de dormir puede provocar molestias digestivas que dificultan el descanso.
Asimismo, los especialistas aconsejan limitar el consumo de cafeína, nicotina y bebidas alcohólicas durante las horas previas al sueño.
Aunque el alcohol puede generar sensación inicial de somnolencia, altera las fases profundas del descanso y favorece los despertares durante la madrugada.
5. Crear una rutina de relajación
Dedicar algunos minutos antes de acostarse a actividades tranquilas ayuda al organismo a prepararse para dormir.
Leer un libro, escuchar música relajante, practicar ejercicios de respiración o tomar un baño tibio son algunas de las estrategias más recomendadas.
También resulta útil escribir las preocupaciones o tareas pendientes para disminuir la ansiedad y evitar pensamientos repetitivos al momento de dormir.
6. Evitar siestas prolongadas
Las siestas largas, especialmente durante las últimas horas de la tarde, pueden alterar el descanso nocturno.
Por ello, los especialistas sugieren que no excedan los 20 minutos y que se realicen preferiblemente durante las primeras horas de la tarde.
7. Consultar al médico si el problema persiste
Cuando las dificultades para dormir se prolongan durante varias semanas o meses, es importante buscar atención médica especializada.
Trastornos como el insomnio o la apnea del sueño requieren una evaluación profesional y, en muchos casos, tratamientos específicos.
Señales como tardar más de 20 minutos en quedarse dormido, despertarse repetidamente durante la noche, levantarse sin sensación de descanso o depender constantemente de la cafeína para mantenerse despierto pueden indicar la presencia de un trastorno del sueño.
Dormir bien también es salud
Los especialistas coinciden en que el sueño no debe considerarse un lujo ni un tiempo perdido, sino una necesidad biológica indispensable para el correcto funcionamiento del organismo.
Dormir entre siete y nueve horas por noche, acompañado de hábitos saludables, contribuye a fortalecer el sistema inmunológico, proteger la salud cardiovascular, mejorar el rendimiento cognitivo y elevar significativamente la calidad de vida.







