Washington/Teherán. La crisis en Oriente Medio dio un nuevo giro este martes después de que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmara una ofensiva militar contra más de 80 objetivos en territorio iraní, en respuesta a los recientes ataques atribuidos a Teherán contra tres buques petroleros en el estrecho de Ormuz.
Según las autoridades estadounidenses, los bombardeos alcanzaron sistemas de defensa aérea, centros de mando y control, radares costeros, instalaciones de misiles antibuque y más de 60 embarcaciones rápidas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica desplegadas en la estratégica vía marítima. Washington aseguró que la operación busca reducir la capacidad de Irán para amenazar la navegación internacional en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
La respuesta iraní no se hizo esperar. El Gobierno de Teherán condenó los ataques y reiteró que no iniciará negociaciones para un acuerdo definitivo con Estados Unidos mientras continúen las amenazas militares. Las autoridades iraníes calificaron la ofensiva como una agresión y advirtieron que responderán para defender su soberanía.
El presidente Donald Trump afirmó que aún prefiere alcanzar un acuerdo, pero advirtió que Estados Unidos está preparado para realizar nuevas acciones militares si la situación continúa escalando. Sus declaraciones aumentaron la incertidumbre sobre el futuro del conflicto y del comercio marítimo en la región.
La escalada militar ha generado preocupación internacional por el riesgo de interrupciones en el suministro mundial de petróleo, debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del comercio energético global. Analistas advierten que una prolongación del conflicto podría impactar los mercados internacionales y aumentar la volatilidad de los precios del crudo.



