Estrasburgo.– En una decisión que sacude el tablero económico y político de Europa, el Parlamento Europeo remitió este miércoles a la justicia comunitaria el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, un paso que amenaza con retrasar —e incluso descarrilar— la creación de una de las mayores zonas comerciales del planeta.
La votación, extremadamente ajustada (334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones), fue recibida con aplausos y celebraciones por cientos de agricultores que se manifestaban frente a la sede parlamentaria en Estrasburgo, convencidos de que el tratado pone en riesgo su subsistencia.
Con esta decisión, los eurodiputados solicitaron al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que determine si el acuerdo, firmado recientemente en Paraguay tras más de 25 años de negociaciones, se ajusta a los tratados fundamentales del bloque. El solo trámite judicial podría retrasar la ratificación definitiva hasta un año y medio.
Golpe político y tensión institucional
El freno parlamentario supone un duro revés para la Comisión Europea, que expresó su “profunda decepción” y defendió la legalidad del pacto. “Según nuestro análisis, las cuestiones planteadas por el Parlamento no están justificadas”, afirmó el portavoz comunitario Olof Gill, dejando abierta la posibilidad de una aplicación provisional del acuerdo mientras se pronuncia el tribunal.
El tratado UE–Mercosur, que abarcaría a más de 700 millones de consumidores, busca eliminar aranceles a más del 90 % del comercio bilateral, facilitando la exportación europea de vehículos, maquinaria, vinos y licores, y la entrada a Europa de carne bovina, azúcar, arroz, miel y soja sudamericanos.
Agricultores en pie de guerra
El rechazo del sector agrario ha sido clave en este desenlace. Productores y ganaderos europeos, especialmente en Francia, temen una avalancha de productos más baratos provenientes de América del Sur y cuestionan que cumplan con las estrictas normas fitosanitarias europeas.
“Podemos estar orgullosos. Llevamos años trabajando en este combate”, celebró Quentin Le Guillous, secretario general de Jóvenes Agricultores de Francia, tras conocerse el resultado.
El Gobierno francés también aplaudió la votación. El canciller Jean-Noel Barrot afirmó que el Parlamento “se expresó en coherencia con la posición de Francia”, uno de los países más críticos del acuerdo.
Europa dividida
La decisión expuso profundas grietas dentro de la UE. Alemania y España, firmes defensores del pacto, lamentaron el revés. El canciller alemán, Friedrich Merz, acusó al Parlamento de no comprender el contexto internacional actual, marcado por crecientes tensiones comerciales con Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.
De hecho, algunos líderes europeos habían promovido el acuerdo como un “tratado anti-Trump”, una herramienta estratégica para diversificar alianzas comerciales frente a posibles guerras arancelarias. Así lo expresó el líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, quien se opuso a llevar el acuerdo ante la justicia.
La batalla continúa
Aunque la remisión al TJUE no implica un rechazo definitivo, sí marca un punto de inflexión. “La verdadera batalla estará en la aplicación provisional del acuerdo”, advirtió el eurodiputado francés David Cormand, del grupo de los Verdes.
Mientras el tribunal de Luxemburgo analiza el caso, el futuro del acuerdo UE–Mercosur queda suspendido entre la presión de los agricultores, las divisiones políticas internas y la urgencia geopolítica de Europa por asegurar nuevos socios comerciales en un mundo cada vez más fragmentado.





