SANTO DOMINGO.– Una masiva llegada de sargazo ha cubierto las aguas de varias de las principales playas de República Dominicana, afectando la actividad turística, reduciendo la presencia de visitantes y generando preocupación entre comerciantes y residentes de zonas costeras.
Lo que habitualmente son aguas cristalinas y arenas atractivas para miles de turistas se ha transformado en extensas franjas de algas marrones y doradas que cubren gran parte del litoral, mientras toneladas de sargazo acumulado en las orillas comienzan a descomponerse, desprendiendo fuertes olores que impactan la experiencia de los bañistas.
Durante un recorrido por las playas de Boca Chica y Guayacanes, dos de los destinos costeros más visitados del país, se constató la magnitud del fenómeno y sus efectos sobre la economía local.
Comerciantes dedicados a la venta de alimentos, bebidas, artesanías y servicios recreativos aseguran que la presencia del sargazo ha provocado una notable disminución en la llegada de visitantes.
«El sargazo nos afecta mucho, pero cuando todos colaboramos con la limpieza el impacto es menor», expresó Félix González, conocido como «Bomba», propietario de un establecimiento de pescados y mariscos en Guayacanes.
La situación también afecta a quienes dependen directamente de las actividades recreativas en el mar. Santiago Sosa Pérez, quien lleva más de seis décadas alquilando pedalones a turistas, afirmó que la presencia de las algas ha reducido considerablemente sus ingresos.
«La gente no quiere venir a la playa cuando sabe que hay sargazo. El olor es fuerte y eso provoca que bajen las ventas», señaló.
El impacto también se hizo evidente durante el feriado de Corpus Christi, cuando numerosas familias acudieron a la playa de Guayacanes con fines recreativos, pero manifestaron decepción al encontrar grandes acumulaciones de sargazo en la costa.
Expertos advierten que la proliferación de esta macroalga se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales y económicos para los países del Caribe, debido a sus efectos sobre el turismo, la pesca, los ecosistemas marinos y la salud pública.
Ante la creciente acumulación, las autoridades y sectores turísticos continúan implementando operativos de limpieza y estrategias de mitigación para reducir el impacto del fenómeno, mientras esperan que las condiciones oceánicas y climáticas permitan una disminución de los arribazones en las próximas semanas.
La presencia del sargazo se ha convertido en una amenaza recurrente para el principal motor económico de muchas comunidades costeras, obligando a comerciantes, hoteleros y autoridades a redoblar esfuerzos para preservar el atractivo turístico de las playas dominicanas.





