Las dos reglas básicas del fundador de LinkedIn para tomar mejores decisiones

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La resiliencia, la gestión del tiempo, tener dotes de comunicación o gran motivación son algunas de las ‘soft skills’ mejor valoradas actualmente por los reclutadores de empresas.

A ello se le añaden las clásicas como la eficiencia o la capacidad para tomar decisiones que marcan la productividad de un trabajador. Ser capaz de gestionar tus tareas sin necesidad de preguntar a otros demuestra gran proactividad y te convertirá en el mejor candidato.

Por este motivo, uno de los antiguos empleados de Reif Hoffman, cofundador de LinkedIn y PayPal, escribió un ensayo completo en Harvard Business Review sobre su experiencia con el empresario y todas las lecciones que aprendió en su puesto de trabajo.

Cometer errores

Ben Casnocha se convirtió en el jefe de gabinete de la firma de capital riesgo Grelock propiedad de Hoffman. Durante las 10.000 horas que pasó en su trabajo aprendió todas clase de claves para tener éxito en los negocios pero también en la vida.

Uno de los principios clave que le enseñó el empresario fue la velocidad, “si no te avergüenza la primera versión de un producto, lo enviaste demasiado tarde”, recuerda el trabajador sobre las citas más célebres de su jefe.

El cofundador prioriza la velocidad a la hora de tomar decisiones, de manera que el proceso no se alargue innecesariamente. Cuando Hoffman se encuentra ante dos o más opciones, tiende a tomar rápidamente una de ellas de manera provisional basándose en la información más actual que tiene. Más tarde, según obtenga más datos, irá realizando anotaciones que le servirán en el futuro.

Por ello, cuando el empresario le dijo a Casnocha que esperaba que cometiese muchos errores en el puesto, el trabajador se sintió aliviado. En ese momento entendió que confiaba en él y entendía que podía tomar decisiones erróneas como consecuencia de la rapidez. Igualmente el experto aseguró que este es un método más eficaz en las startups que en grandes empresas, porque en ellas los cambios van más deprisa.

Menos es más

La segunda clave del empresario es la simplicidad, sin olvidar que también hay factores complejos que resolver. Sin embargo, cuando Hoffman se enfrenta a una toma decisiones considera que el jefe de proyecto debe apostar por la opción que todo el mundo comprenda, de manera que realicen más rápidamente sus tareas sin distracciones añadidas.

De ese modo, el empresario divide las opciones en tres divisiones: “fácil, medio o difícil”. Según ese nivel de complejidad, se abordarán una a una las cuestiones y se establecerán las acciones necesarias. Del mismo modo advierte que cuando exista una razón de peso para no hacer algo, es preferible dejarlo apartado, ya que podrías acabar arrepintiéndote de la decisión.

Fuente: lainformacion.com