Nueva York.— Nicolás Maduro compareció este lunes por primera vez ante un tribunal federal de Estados Unidos, marcando un hecho sin precedentes en la crisis venezolana. El exmandatario enfrentó cargos de narcotráfico que sirvieron de base para una operación estadounidense en suelo venezolano que culminó con su captura, la de su esposa Cilia Flores y su traslado a Nueva York.
Durante la audiencia inicial, el juez le preguntó cómo se declaraba ante las acusaciones. La respuesta de Maduro fue tajante y desafiante: “Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa en Caracas”, según recogió la agencia Associated Press. A sus 63 años, insistió ante el tribunal en que sigue siendo el jefe de Estado venezolano y se declaró no culpable de los cargos que lo señalan por traficar cocaína hacia Estados Unidos.
Cilia Flores, de 69 años, también compareció y negó categóricamente las imputaciones. “Soy inocente, completamente inocente”, afirmó ante el juez.
La comparecencia, breve pero obligatoria, dio inicio formal a un proceso judicial que podría extenderse durante meses y que anticipa una dura batalla legal, centrada en la jurisdicción del caso y en si Maduro puede o no ser juzgado en territorio estadounidense. El juez Alvin Hellerstein fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo; hasta entonces, Maduro y Flores permanecerán encarcelados en Nueva York.
La captura del líder chavista ocurrió el sábado, cuando fuerzas estadounidenses lo sacaron por la fuerza de Caracas en una operación que, según fuentes oficiales, incluyó comandos en tierra, bombardeos de aviones de combate y el despliegue de una poderosa fuerza naval.
La nueva acta de inculpación amplía el alcance del caso: también acusa al hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra (“Nicolasito”), al ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, y a un capo del narcotráfico prófugo. Todos son señalados de colaborar con cárteles para facilitar el envío de miles de toneladas de cocaína a Estados Unidos.
El proceso judicial coincidió con dos eventos clave: la instalación del nuevo Parlamento en Caracas —que expresó su respaldo a Maduro— y una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York para abordar la situación venezolana. Entre aplausos y consignas de “¡Vamos Nico!”, diputados chavistas reafirmaron su apoyo al entorno del líder detenido.
Los abogados de Maduro se preparan para impugnar la legalidad de su arresto, alegando inmunidad por su condición de jefe de Estado. Sin embargo, Washington sostiene que no lo reconoce como presidente legítimo de Venezuela, un argumento central en la causa.
Maduro enfrenta cuatro cargos federales en Estados Unidos, entre ellos conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de armas de guerra y colaboración con organizaciones criminales calificadas como terroristas. De ser hallados culpables, él y los demás imputados podrían enfrentar penas de cadena perpetua.
Las acusaciones, formuladas en 2020 por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y confirmadas recientemente, sostienen que el mandatario venezolano habría encabezado durante años una red que utilizó el narcotráfico como arma contra Estados Unidos, en uno de los casos judiciales más explosivos de la política internacional contemporánea.







