La provincia busca posicionarse como complemento de Cabo Rojo con inversiones turísticas, desarrollo comunitario y el larimar como símbolo de identidad única

Mientras el suroeste de República Dominicana vive una transformación impulsada por el megaproyecto turístico de Cabo Rojo, la provincia de Barahona comienza a consolidar su propia apuesta: convertirse en un referente del ecoturismo sostenible en el Caribe.

Con una propuesta centrada en la conservación ambiental, el fortalecimiento de las economías locales y el aprovechamiento responsable de sus recursos naturales, Barahona busca abrirse espacio en la industria turística dominicana con una identidad propia marcada por sus montañas, ríos, playas vírgenes y el larimar, piedra semipreciosa que solo se encuentra en esta región del mundo.

Actualmente, Barahona apenas cuenta con ocho hoteles registrados, equivalentes al 2.04 % de la oferta hotelera nacional, según cifras del Ministerio de Turismo de República Dominicana correspondientes al primer trimestre de 2025. De las más de 77,900 habitaciones hoteleras disponibles en el país, solo 280 están ubicadas en la denominada “Perla del Sur”.

Sin embargo, el interés de inversionistas comienza a crecer. Proyectos de villas, hoteles boutique, clubes de montaña y complejos vacacionales ya se encuentran en fase de planificación en comunidades como La Ciénaga y Bahoruco.

Para Rafael Nazario, este desarrollo representa una oportunidad histórica para frenar la migración de jóvenes hacia otras provincias o al extranjero.

“La mayoría de los jóvenes de la zona terminan emigrando por falta de oportunidades. Este tipo de proyectos les da una razón para quedarse, formarse y trabajar”, afirmó.

Aunque apenas el 0.6 % de los turistas extranjeros que llegaron al país en 2024 lo hicieron motivados por el ecoturismo, esa cifra representa más de 51,000 visitantes interesados en experiencias sostenibles y de naturaleza, un segmento que sigue creciendo a nivel mundial.

De acuerdo con Statista, el mercado global del ecoturismo movilizó US$196,000 millones en 2023 y podría superar los US$562,000 millones en 2032, impulsado por una demanda creciente de viajeros que priorizan destinos sostenibles y auténticos.

Barahona busca aprovechar esa tendencia mediante una estrategia regional que integra naturaleza, cultura, minería artesanal y turismo responsable.

Los clústeres turísticos del suroeste trabajan actualmente en un modelo multidestino que uniría las ofertas de Barahona, Pedernales, Azua y San Juan para atraer un turismo más diverso y con mayor impacto económico en las comunidades locales.

La visión es complementar el desarrollo de Cabo Rojo, proyecto que contempla inversiones superiores a US$2,245 millones, según la Dirección General de Alianzas Público-Privadas.

Uno de los mayores símbolos de esta estrategia es el larimar, declarado piedra nacional dominicana y cuya extracción genera empleo directo para unos 700 mineros, según el Ministerio de Energía y Minas.

“Tenemos algo único en el mundo. Solo falta creérnoslo”, expresó Nazario al destacar el potencial de convertir la minería artesanal del larimar en una experiencia turística sostenible y cultural.

Además del larimar, Barahona ofrece atractivos naturales emblemáticos como Río Los Patos, considerado el río más corto del país; San Rafael, famoso por su playa y balneario; y Cueva de la Virgen, entre otros destinos ecológicos.

Otro proyecto clave es la transformación del puerto de Barahona en una terminal para cruceros pequeños, iniciativa que requerirá una inversión superior a RD$712 millones.

El objetivo es convertir a Barahona en una parada complementaria para las líneas de cruceros que ya operan en Pedernales, ampliando así el flujo de visitantes y activando cadenas de valor que beneficiarían a guías turísticos, artesanos, restaurantes, hoteles y pequeños negocios.

La provincia fue declarada ecoturística mediante la Ley 212-04, y desde entonces ha buscado desarrollar un modelo turístico distinto al tradicional esquema de sol y playa.

No obstante, los desafíos siguen siendo importantes. Expertos y actores del sector coinciden en que el desarrollo debe ir acompañado de mejoras en infraestructura, manejo de residuos, acceso al agua, seguridad jurídica y protección ambiental.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha advertido que el turismo representa un alto consumo de energía y agua, además de generar grandes volúmenes de residuos sólidos, por lo que recomienda fortalecer las inversiones sostenibles y promover energías renovables en el sector.

Para Barahona, la meta es clara: crecer sin perder su esencia.

Con apoyo estatal, inversión privada y una estrategia regional articulada, la provincia busca dejar de ser una promesa olvidada del sur dominicano para convertirse en uno de los destinos ecoturísticos más importantes del Caribe.

Artículo anteriorMinisterio Público apelará perdón judicial otorgado a Wander Franco tras fallo por abuso contra adolescente
Artículo siguienteVietnam impondrá fuertes multas por difundir noticias falsas en redes sociales