SAN JUAN, Puerto Rico — Los remanentes de la tormenta tropical Dolly comenzaron a acercarse a Puerto Rico este domingo, registrando las primeras precipitaciones durante la madrugada en sectores del norte y el este de la isla. El fenómeno llega en un momento crítico para el territorio, golpeado por condiciones de sequía de severa a extrema, por lo que las autoridades meteorológicas anticipan un alivio temporal pero significativo para las reservas hídricas de la región.

Según la perspectiva hidrológica del Servicio Nacional de Meteorología (NWS) en San Juan, se estiman acumulados generales de lluvia de entre 1 y 3 pulgadas (25 a 75 milímetros) entre el domingo y el lunes. Aunque el organismo confirmó que estas precipitaciones serán mayormente beneficiosas y bien recibidas en las zonas castigadas por el estiaje, aclaró que no serán suficientes para saldar el déficit de agua acumulado en los últimos meses.

Durante la madrugada del domingo se registraron los primeros aguaceros con acumulados preliminares de entre 0.10 y 0.25 pulgadas. La humedad aumentará progresivamente con el paso de las horas, extendiendo la cobertura de lluvias y tormentas eléctricas desde el este hacia el resto del territorio nacional.

Para la jornada del domingo, los mayores acumulados se prevén en el este, interior y sur de Puerto Rico, mientras que el lunes la actividad lluviosa tenderá a desplazarse hacia el interior y el noroeste de la isla, con precipitaciones moderadas a localmente fuertes.

Sin amenaza ciclónica, pero con riesgos locales

El Centro Nacional de Huracanes (NHC) precisó que los remanentes del sistema operan actualmente como una fuerte onda tropical sin circulación cerrada, generando una amplia zona de lluvias que abarca desde Puerto Rico hasta las Islas Vírgenes y las Antillas Menores. Las probabilidades de que el sistema recupere fuerza de ciclón tropical en las próximas 48 horas son prácticamente nulas.

A pesar de la ausencia de un desarrollo ciclónico, las autoridades instaron a la población a mantener la precaución. El NWS advirtió sobre posibles impactos adversos como inundaciones urbanas y en zonas de drenaje deficiente, ráfagas de viento, tormentas eléctricas y un riesgo aislado de inundaciones repentinas. De igual forma, se reporta un deterioro en las condiciones marítimas y un riesgo elevado de corrientes de resaca en diversas zonas costeras.

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