La gala de reconocimiento a la artista Chabelly prometía ser una velada de altura, pero el destino —y el temperamento— dictó una sentencia distinta. Lo que comenzó entre aplausos se hundió en el abismo de la violencia verbal cuando dos titanes de la comunicación dominicana, Joseph Cáceres y Jesús Nova, protagonizaron un choque frontal que ha dejado una mancha imborrable en la crónica social del país.

La atmósfera se volvió eléctrica y hostil tras una demoledora intervención de Nova. Sin medir consecuencias, el comunicador lanzó una descarga de artillería pesada contra la sociedad y sus colegas, calificando a la República Dominicana como un “país de hipócritas, mentirosos y gente estúpida”, sentenciando además que la comunicación local está secuestrada por intereses económicos.

El estallido: el momento en que se rompió el respeto

Las palabras de Nova actuaron como gasolina sobre fuego. Joseph Cáceres, sintiéndose aludido por una supuesta afrenta contra Acroarte, perdió los estribos de inmediato. Lo que siguió fue una escena dantesca captada en video: gritos, gestos desafiantes y un Cáceres fuera de sí que, según testigos y grabaciones, invadió el espacio personal de Nova con insultos que cortaban el aire.

La tensión escaló a tal punto que los presentes temieron lo peor. Los rostros de asombro y la urgencia por separar a los comunicadores evitaron que la cena terminara en una tragedia física, aunque el daño moral ya estaba hecho.


«Me puso los dedos en la cara»: el crudo relato de Jesús Nova

Tras el escándalo, Nova rompió el silencio en el programa Esto No es Radio, ofreciendo un testimonio que aumenta la gravedad del incidente. Negó rotundamente haber recurrido a la violencia física, pero describió una escena de acoso verbal insostenible.

“Me puso los dedos en la cara prácticamente. Quien me insultó, quien me faltó al respeto y quien dijo de todo fue él. Mi reacción fue la de cualquier hombre que se siente agredido”, confesó Nova, dejando claro que fue el blanco de la ira de Cáceres.

El comunicador defendió su derecho a la libre expresión, lamentando que en pleno siglo XXI la divergencia de criterios sea respondida con la bajeza del insulto. “Yo tengo que respetar tu opinión, pero tú no respetas la mía”, señaló con amargura.

Crónica de una ruptura anunciada

Este enfrentamiento no es solo un pleito de taberna; es la radiografía de una crisis de valores en los medios nacionales. Mientras las imágenes de Cáceres y Nova al borde de los golpes se vuelven virales, queda una pregunta inquietante: ¿ha muerto la elegancia en el periodismo de espectáculos para dar paso a la barbarie? La noche que debía honrar a Chabelly terminó siendo el funeral de la diplomacia entre dos viejos conocidos de la radio y la televisión.

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