En un movimiento estratégico que redefine la cooperación migratoria en la región, la Embajada de Estados Unidos en República Dominicana confirmó la formalización de un Acuerdo sobre Nacionales de Terceros Países. Este convenio, sellado este miércoles, establece un protocolo sin precedentes para el manejo de flujos migratorios bajo la supervisión directa de Washington en territorio dominicano.
La entidad diplomática fue enfática al señalar que el pacto no representa una apertura masiva, sino un marco de colaboración temporal y a corto plazo. El objetivo central es facilitar el traslado de ciudadanos extranjeros que ya han sido sometidos a rigurosos procesos de depuración por parte de las autoridades estadounidenses.
Filtros estrictos y exclusiones clave
El documento oficial es claro en sus limitaciones para evitar malentendidos en la opinión pública nacional. El acuerdo estipula condiciones innegociables para los beneficiarios del traslado:
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Sin historial delictivo: Solo se permitirá el movimiento de personas previamente seleccionadas y con antecedentes penales limpios.
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Exclusión de nacionales haitianos: El protocolo prohíbe explícitamente la inclusión de ciudadanos de nacionalidad haitiana en este proceso.
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Protección de menores: Quedan fuera de este mecanismo los menores de edad no acompañados.
Soberanía y seguridad regional: el eje del acuerdo
A través de un comunicado difundido en sus canales oficiales, la Embajada aclaró que este memorando de entendimiento busca, primordialmente, agilizar los procesos de remoción y repatriación que ejecuta Estados Unidos. No obstante, se subrayó que cada operación deberá alinearse estrictamente con la legislación dominicana y el respeto absoluto a la soberanía nacional.
«Dichas operaciones deben realizarse respetando los procedimientos fronterizos vigentes y contarán con el apoyo total de las autoridades estadounidenses para garantizar un retorno ordenado a sus países de origen», reza el documento.
Un blindaje contra el crimen transnacional
Esta medida no solo responde a una logística migratoria, sino que se inserta en una robusta agenda de seguridad regional. Ambos países buscan fortalecer el control hemisférico y combatir de manera conjunta el crimen transnacional, asegurando que el tránsito de estos nacionales de terceros países sea fluido, controlado y, sobre todo, seguro para la estabilidad de la República Dominicana.







