Puerto Príncipe, Hatí.- Haití ha descendido un peldaño más en su espiral de caos. En un martes marcado por el terror, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) se vio forzada a evacuar su hospital en Cité-Soleil y suspender operaciones tras quedar atrapada en el epicentro de una guerra de bandas que no da tregua. La intensidad de los combates es tal que, en apenas 12 horas, más de 40 personas resultaron heridas por balas, incluyendo a un agente de seguridad dentro del mismo recinto médico.
El hospital, que servía como último refugio para cientos de civiles, se convirtió en una trampa de concreto. Mientras los equipos médicos intentaban salvar vidas, más de 800 personas irrumpieron en las instalaciones buscando protección contra la lluvia de plomo que azota el norte de la capital.
Guerra de territorios: el negocio del plomo
El recrudecimiento de la violencia, que estalló el pasado domingo, no es una coincidencia. Se trata de una lucha descarnada por el control de zonas estratégicas en la Plaine du Cul-de-Sac y Croix-Des-Bouquets, áreas que albergan empresas clave para la economía nacional.
Las facciones en conflicto representan lo más temido del ecosistema criminal haitiano:
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La coalición de Canaan, liderada por Jeff Gwo Lwa (aliado de Chien Méchant).
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Los 400 Mawozo, bajo el mando de Lamò Sanjou.
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Grupos rivales de Cité-Soleil, Village Renaissance y Pierre 6.
El Estado bajo presión: «No cederemos al miedo»
Ante la gravedad de la crisis, el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, recién llegado de una visita oficial a Italia, convocó a un consejo de ministros de emergencia. Con la ciudad en llamas, el mandatario intentó proyectar una imagen de control que choca drásticamente con la realidad de las calles.
“Se han acordado medidas concretas para reforzar la capacidad operativa de las fuerzas del orden. El Estado no cederá ni al miedo ni a la intimidación”, sentenció Fils-Aimé, prometiendo el desmantelamiento de las redes criminales.
Por su parte, la Policía Nacional de Haití (PNH) ha desplegado unidades especializadas y al menos nueve vehículos blindados en un intento desesperado por rescatar a la población civil atrapada entre el fuego cruzado.
Una crisis humanitaria sin frenos
Las cifras que rodean la tragedia haitiana son escalofriantes. Según la ONU, solo en el primer trimestre de este año se han contabilizado 1,642 muertos y 745 heridos. La salida de MSF de la zona de conflicto deja a miles de ciudadanos en la más absoluta orfandad médica, en un país donde la línea entre la vida y la muerte se ha vuelto tan delgada como el rastro de una bala perdida.
Efe.







