Milán, Italia – La reconocida casa de moda italiana Gucci ha registrado una caída del 25% en sus ventas comparables durante el primer trimestre de 2025, generando preocupación entre analistas e inversores del sector del lujo. Los ingresos trimestrales de la marca ascendieron a 1.570 millones de euros, cifra que se ubicó muy por debajo de las expectativas del mercado.

Esta disminución ha tenido un impacto directo en su empresa matriz, Kering, que reportó un descenso del 14% en sus ingresos totales, reflejo del peso que Gucci tiene dentro del conglomerado, representando cerca del 40% de sus ventas globales.
Expertos atribuyen este desplome a varios factores: una disminución significativa del tráfico en tiendas físicas, una menor demanda en regiones clave como Asia-Pacífico, y una reestructuración interna que ha generado incertidumbre en el posicionamiento de la marca.
En respuesta a la crisis, Kering ha tomado decisiones estratégicas importantes. Entre ellas, la designación del diseñador Demna Gvasalia (ex Balenciaga) como nuevo director artístico de Gucci, y el cierre de más de 20 tiendas en mercados seleccionados. Además, se espera que las primeras colecciones bajo la visión creativa de Demna comiencen a mostrarse a partir de septiembre de este año.

Aunque los ejecutivos mantienen una postura optimista frente a la transformación de la marca, los analistas advierten que la recuperación podría tardar al menos un año, y dependerá del éxito de los nuevos lineamientos creativos y comerciales.
La caída de Gucci representa un claro recordatorio de los desafíos que enfrenta la industria del lujo en un entorno global volátil, donde adaptarse a nuevas generaciones y mantener la exclusividad es clave para la supervivencia.







