La inseguridad domina la recta final de la campaña mientras Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella polarizan al país rumbo a los comicios del 31 de mayo
Colombia cerró este domingo una de las campañas electorales más tensas y violentas de los últimos años, marcada por el miedo, la polarización y el avance de la inseguridad, a pocos días de las elecciones generales del próximo 31 de mayo.
Con el país sumido en el peor pico de violencia de la última década, los principales candidatos centraron sus discursos en dos visiones opuestas sobre el futuro de la nación: profundizar las políticas sociales y de negociación impulsadas por el presidente Gustavo Petro o endurecer la lucha contra el crimen organizado y los grupos armados ilegales.
El senador izquierdista Iván Cepeda, favorito en las encuestas, reunió a miles de seguidores en Barranquilla y prometió ampliar los programas sociales “para poner el Estado al servicio de los excluidos”, apostando por dar continuidad al proyecto político de Petro.
Sin embargo, el discurso más contundente llegó desde Medellín, donde el candidato de derecha Abelardo de la Espriella cerró campaña protegido dentro de una urna de cristal antibalas, reflejo del clima de tensión que vive el país.
“A la gente buena, protección; a los bandidos, muerte o cárcel”, proclamó ante una multitud que agitaba banderas contra el narcotráfico y la violencia. “Vamos a derrotar el comunismo y a hacer grande esta nación”, agregó el aspirante, admirador declarado de Donald Trump y Nayib Bukele.
La campaña quedó marcada por el asesinato del senador Miguel Uribe, quien murió tras un atentado a tiros mientras aspiraba a la presidencia, un hecho que estremeció al país y elevó aún más el debate sobre la seguridad.
En Bogotá, la senadora opositora Paloma Valencia advirtió que Colombia enfrenta una decisión histórica: continuar con la política de “paz total” o imponer “autoridad y orden” frente al avance de los grupos criminales.
Los sondeos prevén una segunda vuelta el 21 de junio entre Cepeda y de la Espriella, en unas elecciones que podrían redefinir el rumbo político y de seguridad de Colombia en medio de una creciente incertidumbre nacional.




