China también quiere meterse en el negocio de los chips neuronales; le hará la competencia a Elon Musk

124

La compañía china NeuraMatrix ha anunciado su intención de trabajar en una interfaz de conexión entre el cerebro y una máquina. Según informa la página web de tecnología ‘CnTechPost’, NeuraMatrix pretende desarrollar un chip que se implantaría en el cráneo y que permitiría que nos comunicásemos con las máquinas.

Así sería el implante.
Neuralink, el proyecto de Elon Musk para conectar nuestro cerebro a un ordenador, tendrá novedades a finales de agosto

Con esta interfaz, el país asiático se suma a la carrera mundial que busca sacar tecnología que permita que controlemos las máquinas de forma inalámbrica y que, por ahora, es liderada por Elon Musk.

‘CnTechPost’ asegura que el implante de la compañía china sería muy similar a la idea de la empresa de Musk y que, a pesar de que consumiría menos energía, tendría una precisión parecida a la de la compañía estadounidense.

NeuraMatrix ha señalado que su transmisión inalámbrica no se realizaría mediante Bluetooth y que utilizaría una banda de radio que, de momento, solo usan los médicos. Para ello, la compañía ha comentado que ya ha llegado a varios acuerdos con algunos hospitales de Pekín, como el Tsinghua Changgeng, el Sanbo Neurosurgical Hospital y el Tiantan Hospital.

NeuraMatrix considera que a finales de este año ya saldrá a la luz todo su trabajo.
NeuraMatrix considera que a finales de este año ya saldrá a la luz todo su trabajo.

La compañía de China ya ha recibido una gran inversión de parte de Matrix Partners China y, con ella, tienen en mente empezar a producir sus productos. NeuraMatrix considera que a finales de este año ya saldrá a la luz su trabajo.

El mercado tecnológico de las interfaces cerebro-máquina

La cerdita Gertrude lleva dos meses con el chip Neuralink implantado en el cerebro.
Así es Gertrude, la cerda a la que Elon Musk ha implantado un chip en el cerebro

Con las interfaces cerebro-máquina se pretende interactuar con los aparatos sin necesidad de teclear o hablar. La tecnología en la que diversas compañías trabajan promete que los usuarios podrán comunicarse de manera inalámbrica a través de un chip que recibiría señales bioeléctricas de los cerebros y se las traspasaría a las máquinas.

Los chips se pueden implantar en los humanos mediante cirugía o también pueden colocarse en objetos externos, como pulseras o anillos. A través de estas interfaces cerebro-máquina en la medicina se puede monitorizar nuestra actividad cerebral en directo con el fin de estudiar las enfermedades neurológicas y su tratamiento. En este sentido, Elon Musk ha llegado a describir su proyecto Neuralink como “un fitbit en tu cráneo con cables pequeñitos”

Los cerdos movieron el joystick con el hocico.
Enseñan a cuatro cerdos a manejar un joystick y a jugar a videojuegos

Aunque tanto Elon Musk con Neuralink como NeuraMatrix ya estén trabajando en sus productos, ambas compañías necesitan el apoyo de las autoridades estatales. A pesar de que aún estemos lejos de podernos comunicar telepáticamente, Neuralink ya está colaborando con la Food and Drug Administration, una agencia federal de EEUU responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos y derivados.

Este mercado tecnológico llegó en 2020 a los 1.200 millones de euros y se estima que en 2030 alcance los 3.000 millones de ingresos. Actualmente, llega poca información sobre los avances que China está realizando en este campo, pero sí que se sabe que están invirtiendo en su desarrollo. Sin embargo, tal y como apunta la revista ‘Nature’, todavía hay muchas cuestiones éticas y regulatorias que resolver sobre el uso de implantes neuronales en humanos.