La líder opositora llega a Noruega tras meses en la clandestinidad, denuncia presencia de agentes extranjeros y grupos criminales en el país, y solicita apoyo internacional para cortar los recursos del Gobierno venezolano.
Oslo.– La líder opositora venezolana y Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, declaró este jueves que mantiene “mucha esperanza” en que Venezuela sea “libre” y que millones de ciudadanos que huyeron del país puedan regresar, en una rueda de prensa junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, en la capital noruega.
Machado, quien llegó a Oslo la noche anterior tras perderse la ceremonia de entrega del Nobel —premio que recibió su hija, Ana Corina Sosa—, agradeció la distinción como un “reconocimiento al pueblo venezolano” y aseguró que forma parte de “un movimiento de millones por la democracia”.
Al ser consultada sobre su apoyo a una eventual intervención militar estadounidense, la dirigente respondió que “Venezuela ya ha sido invadida”, acusando al Gobierno de Nicolás Maduro de permitir la operación libre de agentes rusos, iraníes, Hezbolá, Hamás, guerrillas colombianas y carteles del narcotráfico, grupos que —dijo— controlan “el 60 % de la población” y han convertido al país en “el centro criminal de las Américas”.
Machado afirmó que el régimen se sostiene con un “fuerte sistema de represión” financiado por “el tráfico de armas y el petróleo”, y pidió a la comunidad internacional cortar esos ingresos. Dirigió además un llamado específico a Noruega para que denuncie la situación y apoye acciones que limiten dichos flujos, pese a haber criticado anteriormente su rol como mediador en la crisis venezolana.
El primer ministro Støre sostuvo que su país respeta “la voluntad de los venezolanos” y el derecho internacional, y expresó preocupación por una situación en la que “un régimen autoritario combate a su propia gente”.
Machado, que vive en la clandestinidad desde hace 16 meses, evitó dar detalles de su arriesgado viaje, pero agradeció a quienes la ayudaron a llegar a Noruega y relató emocionada su reencuentro con sus hijos, al que calificó como “uno de los momentos más espirituales” de su vida.
Aseguró que el Gobierno no conoce sus paraderos y que, si Maduro continúa en el poder, regresará a Venezuela sin ser detectada: “Tenemos maneras de hacerlo”, afirmó.
Antes de reunirse con Støre, la Nobel visitó el Parlamento noruego, donde reiteró que el mundo apoya a la oposición y expresó su deseo de volver pronto al país para compartir el galardón con los venezolanos.







