Las distribuidoras de electricidad dejaron de recuperar casi cuatro de cada diez unidades de energía adquiridas durante el primer trimestre de 2026, incrementando la carga fiscal para el Estado.

Santo Domingo.– Las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) registraron pérdidas totales equivalentes al 39.4 % de la energía adquirida durante el primer trimestre de 2026, una cifra que refleja los persistentes desafíos del sistema eléctrico dominicano y su impacto sobre las finanzas públicas.

De acuerdo con datos del Ministerio de Energía y Minas, entre enero y marzo de este año las distribuidoras compraron 4,479.6 gigavatios-hora (GWh), de los cuales 1,645.2 GWh no fueron facturados, representando pérdidas técnicas y comerciales equivalentes al 36.7 % de toda la energía adquirida.

A esta situación se suma un 2.7 % correspondiente a energía que sí fue facturada, pero que no logró ser cobrada a los usuarios. Como resultado, las pérdidas totales alcanzaron el 39.4 %, lo que significa que por cada 100 GWh comprados por las EDE, casi 40 GWh no generan ingresos para el sistema.

El indicador muestra un deterioro respecto a febrero de 2026, cuando las pérdidas se situaron en 38.9 %, y también supera el nivel registrado durante el mismo período de 2025, cuando alcanzaron 39.0 %.

La situación adquiere mayor relevancia en el actual contexto internacional de elevados precios de los combustibles, que han incrementado los costos de generación eléctrica. El Presupuesto General del Estado para 2026 contempla transferencias por RD$85,150 millones destinadas a cubrir el déficit de las distribuidoras, tomando como referencia un precio promedio del petróleo de US$65 por barril.

Sin embargo, los precios observados y proyectados para este año se mantienen por encima de ese nivel, lo que incrementa el costo real de las pérdidas y obliga al Estado a destinar mayores recursos para sostener el sistema eléctrico.

Economistas y especialistas del sector han advertido que mientras estas pérdidas continúen siendo financiadas mediante transferencias del Gobierno Central, el peso económico seguirá recayendo sobre los contribuyentes, quienes terminan absorbiendo el costo de la ineficiencia operativa y de los problemas de cobranza que afectan a las distribuidoras.

La reducción de las pérdidas eléctricas continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales del sector energético dominicano, debido a su impacto directo sobre las finanzas públicas, la sostenibilidad del sistema y la capacidad del Estado para destinar recursos a otras áreas prioritarias.

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