Por primera vez en su historia, la revista Vogue incluye en su edición impresa un anuncio con una modelo creada por inteligencia artificial, desatando una oleada de críticas en la industria de la moda. La imagen, que muestra a una rubia despampanante luciendo un vestido de rayas y un mono floral de la colección de verano de Guess, fue diseñada por la empresa Seraphinne Vallora, especializada en crear modelos digitales.

Aunque el aviso aparece en letra pequeña, la revelación de que la modelo no es real ha generado fuerte controversia. ¿Qué significa esto para las modelos de carne y hueso, especialmente aquellas que luchan por la diversidad y contra estándares de belleza poco realistas?
El anuncio fue desarrollado por Valentina González y Andreea Petrescu, fundadoras de la firma, luego de que Paul Marciano, cofundador de Guess, las contactara vía Instagram. El proceso, aseguran, no es tan simple como parece y puede tomar hasta un mes, cobrando cifras de hasta seis dígitos por campaña.
Sin embargo, figuras del sector como Felicity Hayward, modelo de tallas grandes, califican la decisión como “descorazonadora y aterradora”, advirtiendo que podría revertir años de avances en representación e inclusión.
Durante la década pasada, la industria celebró hitos como la inclusión de modelos trans y con hiyab, y el ascenso de marcas que priorizaron la diversidad corporal. Pero Hayward advierte que ese progreso se ha estancado, y que el uso de IA representa “otra patada en los dientes” para modelos marginadas.
Aunque Petrescu y González defienden el realismo de sus modelos virtuales y alegan que “no refuerzan cánones inalcanzables”, también admiten que sus publicaciones con modelos diversas no generan interacción ni tracción comercial. Aún no han creado mujeres de tallas grandes, y afirman que la tecnología “aún no está lista” para eso.
La controversia deja preguntas abiertas sobre el futuro de la moda.


