La medida busca frenar la producción internacional y favorecer la industria cinematográfica estadounidense; países aliados y líderes del sector han expresado su preocupación.
Washington D.C.- El expresidente y actual candidato republicano Donald Trump anunció este fin de semana la imposición de un arancel del 100% a todas las películas producidas fuera de Estados Unidos que se exhiban en el país. La declaración fue publicada en su plataforma Truth Social el pasado sábado, y ha generado una ola de reacciones tanto a nivel nacional como internacional.
Según Trump, la medida pretende “salvar a Hollywood” de una “muerte muy rápida”, argumentando que muchos países están atrayendo producciones con incentivos fiscales que dejan en desventaja a la industria estadounidense. Además, afirmó que algunas producciones extranjeras podrían representar una amenaza para la seguridad nacional al ser utilizadas como herramientas de propaganda.
La propuesta, en parte influenciada por el actor Jon Voight —padre de Angelina Jolie y recién nombrado “embajador especial” de Trump para Hollywood—, incluiría también incentivos fiscales y subsidios para promover la producción cinematográfica nacional.
La comunidad internacional no tardó en responder. Diplomáticos de países como Australia, Reino Unido y Luxemburgo criticaron abiertamente la medida. El embajador australiano, Kevin Rudd, destacó que políticas proteccionistas como esta podrían debilitar el intercambio cultural, citando como ejemplo el impacto que tendría en programas populares como Bluey.
Por su parte, la industria del entretenimiento en Estados Unidos también mostró señales de alarma. Expertos señalan que hasta el 50% del contenido que consumen los estadounidenses en plataformas como Netflix es producido en el extranjero. La aplicación de este arancel podría encarecer los costos de distribución, limitar la oferta de contenido y repercutir directamente en el consumidor.
Frente a las críticas, Trump suavizó su tono. Afirmó que su objetivo no es dañar a la industria, sino fortalecerla, y se mostró abierto a dialogar con representantes del sector para encontrar soluciones viables que protejan la competitividad del cine estadounidense.
La propuesta aún no ha sido finalizada y está siendo evaluada por el Departamento de Comercio y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.







