BRASILIA. – El Senado de Brasil aprobó este miércoles una amplia reforma tributaria que elimina el pago de impuestos sobre la renta para los trabajadores de menores ingresos y establece un tributo mínimo para las grandes fortunas, en lo que constituye una de las principales victorias legislativas del presidente Luiz Inácio Lula da Silva durante su actual mandato.

La iniciativa, que ya había sido aprobada por la Cámara de Diputados en octubre, era una de las prioridades del Gobierno. Tras su validación en el Senado, solo resta la sanción presidencial para que entre en vigor en 2026, poco antes de las próximas elecciones presidenciales.

Alivio fiscal para millones de trabajadores

La reforma exime del impuesto sobre la renta a quienes perciben hasta 5.000 reales mensuales (unos 930 dólares) y reduce la carga impositiva a los que ganan hasta 7.350 reales (alrededor de 1.300 dólares).
El Gobierno brasileño estima que unos 25 millones de ciudadanos se beneficiarán de manera directa con esta medida, considerada un paso clave para reducir la desigualdad y reactivar el consumo interno.

Los senadores rechazaron todas las enmiendas propuestas para evitar que el texto regresara a la Cámara Baja, con el fin de garantizar su implementación sin demoras.

Nuevo impuesto a las grandes fortunas

Para compensar la disminución de la recaudación, la ley crea un impuesto mínimo destinado a los contribuyentes con ingresos superiores a 600.000 reales anuales (unos 113.000 dólares).
La tasa alcanzará hasta el 10 % para quienes ganen más de 1,2 millones de reales al año (unos 223.000 dólares), afectando principalmente a los dividendos empresariales, la principal fuente de ingresos del sector más acaudalado del país.

De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, solo el 0,13 % de los contribuyentes será impactado por esta medida, ya que actualmente ese segmento paga un promedio de 2,54 % de impuesto sobre la renta.

Impacto político y social

La reforma responde a una promesa central de Lula durante su campaña electoral de 2022 y se perfila como un pilar de su programa de justicia fiscal de cara a las elecciones de 2026.

Brasil continúa siendo uno de los países más desiguales del mundo, donde el 1 % más rico concentra el 27,4 % del ingreso nacional, según estudios oficiales.

Con esta reforma, el Gobierno busca reducir brechas económicas, fortalecer la recaudación progresiva y modernizar el sistema tributario brasileño, considerado uno de los más complejos de la región.

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