Jerusalén, 12 de marzo (EFE).– El conflicto en Medio Oriente escaló nuevamente este jueves luego de que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaran el inicio de una “gran oleada de ataques” contra objetivos del régimen iraní en la capital de Teherán.
En un breve comunicado difundido en horas de la noche, el ejército israelí aseguró que los bombardeos están dirigidos contra infraestructura vinculada al aparato de seguridad iraní, en lo que describieron como una operación militar de gran escala.
Según las FDI, en las últimas 24 horas la fuerza aérea israelí también atacó puestos de control y efectivos de la unidad paramilitar Basij, considerada un brazo de seguridad del Estado iraní.

Las autoridades militares indicaron que, tras los daños causados previamente a los principales activos de seguridad interna de Irán, combatientes de la Basij habían instalado controles en diversas zonas de la capital, lo que motivó los nuevos ataques.
La escalada no se limitó a territorio iraní. Israel informó además que sus operaciones militares se extendieron simultáneamente hacia Beirut y el sur de Líbano, donde lanzó una ofensiva contra posiciones del grupo chií Hezbolá.
El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, advirtió que la confrontación con el movimiento armado libanés “no será corta”, y reiteró la postura del gobierno israelí de que el Estado libanés no ejerce control efectivo sobre su territorio.
Ante ese escenario, el alto mando militar dejó entrever que Israel podría intensificar sus operaciones en suelo libanés, argumentando la necesidad de neutralizar las amenazas provenientes de Hezbolá.
La nueva ofensiva aumenta la tensión regional y abre la posibilidad de una expansión del conflicto en varios frentes, en un momento de alta fragilidad geopolítica en Medio Oriente.






