El Banco Central de Brasil mantiene su tasa básica en 2%

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El Banco Central de Brasil (BCB) mantuvo el miércoles su tasa básica en 2%, interrumpiendo un ciclo de nueve recortes, alegando la necesidad de “prudencia” para evaluar el impacto fiscal de las medidas de recuperación económica adoptadas frente a la pandemia de coronavirus.

La decisión de mantener la tasa Selic en 2%, su mínimo histórico, corresponde a la previsión de los analistas y fue adoptada por unanimidad de los nueve miembros del Comité de Política monetaria (Copom) del BCB, informó la institución en un comunicado.

El Copom reafirmó que “la coyuntura prescribe un estímulo monetario extraordinariamente elevado”, en un país que entró en recesión a consecuencia de la crisis sanitaria. Admitió además que podría haber un nuevo recorte de la Selic, pero que “debido a cuestiones de prudencia y estabilidad financiera”, este debería ser “pequeño”.

E insistió en esa idea al indicar que en su decisión del miércoles balanceó la necesidad de “proveer el estímulo monetario adecuado para cumplir con la meta de inflación, pero manteniendo la cautela necesaria por razones de prudencia”.

El comunicado asegura que el Copom “no pretende reducir el estímulo monetario, a menos que las expectativas de inflación (…) se acerquen a la metas inflacionarias” de 2020 hasta 2022.

Algo que parece poco probable a primera vista, dado que la expectativa del mercado es de un alza de precios de 1,94% en 2020, con el centro de la meta en 4%; y de 3,01% en 2021, cuando la meta se reducirá a 3,75%.

La inflación de enero a agosto fue de 0,7%, confirmando esas proyecciones.

Pero esos promedios esconden diferencias notorias: el precio de los transportes cayó 3,46% en los primeros ocho meses del año, en tanto que el de la alimentación subió 6,1%, con disparadas en productos de la dieta básica como el arroz (+19,3%), los frijoles negros (28,9%) o la harina de maíz (8,1%).

Eso se debió al boom de la demanda externa gracias a la depreciación del real frente al dólar y a la demanda interna, alentada por la ayuda mensual de 600 reales (unos 110 dólares) concedida durante cinco meses a más de 60 millones de brasileños para enfrentar el parate de la pandemia.

Esas medidas ayudaron a temperar el colapso económico.

El país entró en recesión en el segundo trimestre con una contracción récord de 9,7%, pero algo menor de lo que se preveía en mayo. Y el mercado, que esperaba en junio un derrumbe de 6,48% en 2020, moderó la proyección, a -5,11%.

El auxilio de emergencia se redujo sin embargo en septiembre a 300 reales y podría ser extinguido en 2021.

Los mercados se muestran por otro lado atentos a las dificultades del gobierno de Jair Bolsonaro para avanzar con su programa de ajustes, en momentos en que los déficis se ahondan y la deuda pública, de un 75,8% del PIB en diciembre de 2019, se acerca al 100%.

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