Onda tropical amenaza al Caribe

El Centro Nacional de Huracanes (NHC, en inglés) designó esta mañana el acrónimo AL90 a la onda tropical que se mueve al este-sureste de las Antillas Menores, luego de que el sistema mostró señales de producción de fuertes lluvias y tronadas durante las pasadas horas.

El uso de estos acrónimos permite generar imágenes y análisis de satélite para cualquier disturbio tropical que tenga o podría encontrar las condiciones para alcanzar características de un ciclón. Su utilización es parte de los nuevos cambios que se implementaron este año.

Imagen infrarroja del satélite GOES-16 que muestra la onda tropical designada como AL90 en la mañana del 19 de agosto de 2023.
Imagen infrarroja del satélite GOES-16 que muestra la onda tropical designada como AL90 en la mañana del 19 de agosto de 2023. (CIRA/NOAA)

Precisamente, el NHC estipuló en su perspectiva de las condiciones en el trópico del Atlántico que esta baja presión podría convertirse en una depresión tropical a inicios o mediados de la próxima semana laboral. En ese momento, el sistema debería estar sobre aguas del este o centro del mar Caribe.

Además, el movimiento del fenómeno sería hacia el oeste-noroeste, el mismo que ha tomado hasta ahora con una velocidad de traslación de 10 a 15 millas por hora. El sistema está actualmente al este de las Islas de Barlovento.

La más reciente actualización implicó cambios en las probabilidades de formación ciclónica de este disturbio. A las 8:00 a.m., el NHC estimó en 20% la probabilidad en los próximos dos días y en 40% en los próximos siete días. En ambos períodos, el cambio implica un aumento de 10 puntos porcentuales respecto al estimado anterior.

¿Qué ha cambiado con respecto a las proyecciones de los modelos?

Excepto por el modelo americano (GFS, en inglés), el resto de los modelos regionales e, incluso, el modelo europeo (ECMWF, en inglés) sugieren que este disturbio pasará a una distancia segura al sur de Puerto Rico. Sin embargo, la extensión de su campo de humedad implicaría un deterioro en las condiciones del tiempo desde el próximo lunes hasta el miércoles.

Además, las playas en la costa sur de la isla podrían experimentar un aumento en el riesgo de corrientes marinas y el oleaje en las aguas locales del Caribe.

El movimiento de esta onda tropical será errático y dependerá, a su vez, de cuánta organización pudiera alcanzar en el próximo día o dos para convertirse en un ciclón.

Se le llama “ciclón” a todo aquel sistema atmosférico con una baja presión desarrollándose sobre aguas tropicales (entre la latitud 25 grados Norte y 25 grados Sur), según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés). Incluso, los ciclones se describen como los sistemas atmosféricos que obtienen su energía, mayormente, de forma vertical dependiendo de cuán caliente esté la superficie del océano. Además, son simétricos y su núcleo o centro es cálido.

En esta ocasión, la baja presión que daría paso al desarrollo del ciclón no salió de África, sino que surgió de una vaguada alargada (TUTT, en inglés) que prevaleció en el centro del Atlántico tropical por varios días de la pasada semana.

A nivel local, no sería hasta mañana, domingo, cuando exista una mejor proyección de los impactos directos o indirectos que pudiera recibir la isla en relación con este fenómeno.

No obstante, sí existe cierta certeza en que el área circundante de Puerto Rico prevalecerán vientos cortantes la semana que viene, porque ha sido la única tendencia y consenso que han mostrado los modelos por los pasados días. Además, el aire seco con polvo del Sahara continuaría en la región, por lo que dichas condiciones limitarían la organización y fortalecimiento de cualquier sistema que pase por el área.

¿Debemos monitorear el resto de las ondas tropicales con potencial ciclónico?

Además del AL90, el NHC vigila al AL98 y AL99, las ondas tropicales al este y centro del Atlántico tropical, respectivamente. Sin embargo, ninguna de estas ondas tropicales representa una amenaza para la isla.

El AL98 tiene potencial de convertirse en depresión tropical, pero su tiempo como un ciclón activo sería relativamente corto. Mientras, el movimiento del AL99 lo está llevando a una región donde encontrará condiciones ambientales que no son favorables para su desarrollo, por lo que el NHC redujo su probabilidad de formación.

En cuanto al cuarto disturbio, se trata de una perturbación que se moverá al Golfo de México a inicios de la próxima semana y en dicha región podría encontrar condiciones propicias para convertirse en depresión tropical.

De formarse una depresión tropical con alguno de estos sistemas, sería el sexto ciclón formado en lo que va de año y el quinto desde que comenzó la temporada de huracanes, desde el pasado 1 de septiembre. El NHC cuenta en la estadística una tormenta subtropical (que no tiene nombre) que se formó al este del noreste de Estados Unidos entre el 16 a 17 de enero.

Cualquier ciclón tropical que alcance fuerza de tormenta llevaría por nombre Emily, que es el próximo en la lista oficial para este año, seguido de Franklin.

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