Por: Argenis Viñas
Una propuesta audaz que apuesta por elevar el cine de acción dominicano, entre aciertos actorales y fallas en el guion.
La nueva y ambiciosa película del director Jean Guerra —quien ya había sorprendido con la arriesgada propuesta animada Capitán Avispa— regresa a la palestra con un largometraje de acción extrema titulado A Tiro Limpio.
Inspirada en un cortometraje del mismo nombre realizado por el propio Guerra hace más de una década, la historia gira en torno a Frank, un joven que, tras la muerte de su padre, decide buscar venganza. Para lograrlo, recluta a un equipo táctico de élite con el objetivo de destruir y desacreditar al hombre que considera responsable de la tragedia.

La película es protagonizada por el actor y director Frank Perezo, acompañado por una destacada alineación de figuras del cine y la música dominicana, entre ellos Tony Almont, Félix Germán, Vakeró, Sally Durán, Josué Guerrero, Celines Toribio, Laura Díaz, Axel Mansilla y el reconocido actor internacional Manny Pérez, quien interpreta al antagonista, Mario Ricardi.
La dirección de Jean Guerra destaca por su dominio del género. Desde el primer minuto, A Tiro Limpio ofrece una dosis continua de acción, con escenas vertiginosas y bien ejecutadas. La dirección de cámara transmite tensión y dinamismo, con movimientos rápidos durante los tiroteos y pausas bien logradas en las secuencias más emocionales. La fotografía cumple su función, aunque la colorización podría ser más refinada. Aun así, los efectos especiales se sienten sólidos y a la altura de producciones internacionales.

Uno de los mayores aciertos del filme es su elenco. La banda de Frank muestra una gran química en pantalla. Frank Perezo sostiene el hilo conductor con una interpretación convincente, que permite empatizar con su personaje. Sin embargo, es Tony Almont quien realmente se roba el show: su estilo natural encaja perfectamente con el papel, ofreciendo una de las actuaciones más memorables del cine de acción dominicano. Se siente auténtico, como un mercenario real, con un entusiasmo contagioso en cada escena.
Vakeró, Sally Durán y Josué Guerrero también logran desempeños efectivos, haciendo que el grupo de justicieros resulte creíble y entretenido. No obstante, es Félix Germán quien brilla con una actuación impecable como el capitán Portela: divertido, intrigante y fluido, aporta una profundidad especial a la historia.
Manny Pérez, si bien aporta presencia gracias a su renombre internacional, no entrega aquí uno de sus mejores trabajos. Su actuación se percibe funcional, pero sin el brillo que ha demostrado en otros proyectos.
Sin embargo, A Tiro Limpio tropieza con su propia narrativa. Aunque se entiende la motivación de Frank para vengar a su padre, la historia omite detalles clave, como las verdaderas causas de la muerte o las razones que llevan a cada miembro del equipo a arriesgar sus vidas por una venganza ajena. Además, algunas decisiones argumentales resultan confusas, como la colaboración inexplicable del capitán Portela con el villano, compartiéndole información que termina beneficiándolo directamente.
A pesar de estos baches narrativos, A Tiro Limpio se posiciona por encima de muchas propuestas anteriores dentro del cine de acción dominicano. Eleva el estándar y deja la vara alta para futuras producciones, tanto del género como de otros estilos.
Si eres de los que cree que en República Dominicana solo se hacen comedias o malas películas, A Tiro Limpio está hecha para ti. Una cinta imperfecta, sí, pero valiente, intensa y con suficientes méritos para disfrutarla de principio a fin.



