Santo Domingo, 9 de mayo de 2025 – La República Dominicana despide con profundo pesar a doña Mary Pérez de Marranzini, quien falleció este jueves 8 de mayo a los 98 años de edad, dejando un legado imborrable de amor, compromiso y servicio a favor de las personas con discapacidad.
Nacida el 20 de septiembre de 1926 en Santo Domingo, doña Mary fue madre, abuela, bisabuela, y sobre todo, una mujer entregada a causas sociales. Su vocación humanitaria tomó rumbo definitivo en 1954, cuando su hijo Celso Marranzini contrajo poliomielitis, enfermedad que la motivó a fundar, en 1963, la Asociación Dominicana de Rehabilitación (ADR). Lo que comenzó como un gesto de madre, se convirtió en un movimiento nacional de esperanza para miles.
Durante más de seis décadas, presidió la ADR y la convirtió en una red de 34 centros a nivel nacional, brindando atención diaria a más de 7,500 personas sin distinción de condición económica. Su capacidad de gestión, su trato humano y su insistencia en que cada persona merecía una oportunidad, la convirtieron en una de las figuras más queridas y respetadas del país.
“Con el corazón lleno de amor y gratitud, despedimos a Mary Pérez de Marranzini. Su luz, su ternura, su fuerza y su ejemplo nos acompañarán siempre”, expresó su hijo Celso Marranzini, visiblemente conmovido, a través de sus redes sociales.
Instituciones como el Consejo Nacional de Discapacidad (CONADIS) destacaron su obra, señalándola como “un ángel para varias generaciones” y una pionera en un tiempo donde la discapacidad era sinónimo de exclusión social.
Doña Mary fue reconocida en vida con numerosos galardones, incluyendo el premio Mujer del Año otorgado por Diario Libre en 2008, pero su mayor legado es intangible: el cambio de percepción social sobre la discapacidad y la apertura de caminos de inclusión y esperanza para miles de familias dominicanas.
Las honras fúnebres se llevarán a cabo en estricto ámbito familiar, como fue su voluntad. En lugar de flores, la familia ha solicitado realizar aportes a la Asociación Dominicana de Rehabilitación como forma de honrar su memoria.
Con su partida, la nación pierde a una de sus grandes mujeres, pero su legado vivirá eternamente en cada niño que reciba terapia, en cada silla de ruedas que se entregue con dignidad, y en cada sonrisa que florezca gracias a la obra que ella inició.






