En una actuación digna de los grandes, Juan Soto encendió la noche del jueves en el Citi Field al disparar dos cuadrangulares que hicieron vibrar el estadio, dejando claro por qué es uno de los bates más temidos de las Grandes Ligas. Aunque los Mets de Nueva York no pudieron evitar la derrota 4-2 frente a los Diamondbacks de Arizona, el protagonismo fue indiscutiblemente del jardinero dominicano.

El primer bambinazo llegó en la sexta entrada frente al abridor Zac Gallen, y el segundo, ya en la octava, contra el relevista Kevin Ginkel. Ambos batazos recorrieron el jardín central izquierdo con una fuerza y elegancia que solo los grandes poseen. Lo simbólico no fue solo el poder, sino el contexto: fueron sus primeros jonrones en el Citi Field desde que llegó al equipo, rompiendo una sequía de 14 juegos sin sacar la pelota del parque.
Con esta hazaña, Soto acumula cinco jonrones en la temporada y logra su segundo juego de múltiples cuadrangulares este año, sumando 24 en su carrera, una cifra que lo coloca en un selecto grupo de jóvenes prodigios y lo acerca al récord de Mel Ott, quien logró 24 juegos con más de un jonrón antes de cumplir los 26 años.
El manager Carlos Mendoza no ocultó su entusiasmo tras el encuentro, señalando que esta explosión ofensiva podría marcar el renacer de una racha demoledora por parte de Soto. “Este muchacho nació para los grandes escenarios”, dijo, reflejando la confianza que el equipo tiene en su estrella.
A pesar del revés en el marcador, la noche dejó una estampa imborrable: Juan Soto mostrando su clase, su poder y su compromiso con el equipo, recordándole al mundo por qué su nombre ya se menciona entre los históricos.
El béisbol es así: una noche puede cambiarlo todo. Y Juan Soto acaba de encender la chispa que podría marcar el comienzo de algo grande en Nueva York.







