Madrid.– La defensa del cantante Julio Iglesias dio este miércoles un paso controvertido en su estrategia frente a la denuncia por presunta agresión sexual presentada por dos antiguas empleadas, al hacer públicos en su cuenta de Instagram mensajes privados de WhatsApp que atribuye a las denunciantes y que, según sostiene, demostrarían la “falsedad” de las acusaciones.

El propio artista justificó la difusión de las conversaciones alegando que la Fiscalía le ha negado el acceso formal a la denuncia, lo que —afirma— le impide ejercer plenamente su derecho a la defensa. “Este es el único medio que me permite ejercer legítimamente mi derecho a la defensa y dejar constancia de la verdad”, señaló en un comunicado previo a las capturas, publicadas pasada la medianoche del jueves 22 de enero (hora de España). Aunque Iglesias identificó a las autoras con nombres y apellidos en su red social, distintos medios han optado por no divulgar esas identidades.

Según el cantante, los mensajes —enviados durante la relación laboral y tras la salida de las trabajadoras— evidenciarían inconsistencias en los relatos. “Las comunicaciones de WhatsApp enviadas por las denunciantes durante el tiempo que trabajaron en mi casa y después de irse demuestran que la información difundida carece de veracidad”, escribió en sus stories. Iglesias añadió que “todo tiene un límite” y que considera “necesario desenmascarar falsedades”, aunque precisó que solo publicó una parte de las conversaciones que, a su entender, muestran “incoherencias” y una “manipulación mediática”.

Pulso con la Fiscalía

En paralelo, la defensa del artista solicitó formalmente a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que le remita la denuncia. En un escrito conocido por Europa Press, los abogados califican de “insólito” que el propio acusado desconozca el contenido del expediente. La petición llega después de que el Ministerio Fiscal denegara la personación de Iglesias en las diligencias de investigación preprocesales, trámite impulsado por su representación legal.

Además, la defensa pidió el archivo de las actuaciones al considerar que España carece de jurisdicción para conocer los hechos denunciados. Días antes, Iglesias ya había negado tajantemente las acusaciones en Instagram, calificándolas de “absolutamente falsas” y asegurando que le provocan “una gran tristeza”: “Nunca había sentido tanta maldad”, escribió.

El origen de las denuncias

Las acusaciones se enmarcan en una investigación periodística de elDiario.es y Univisión Noticias, desarrollada durante tres años, que recoge testimonios de mujeres que trabajaron o colaboraron profesionalmente con el cantante entre 1990 y 2023. Según ese trabajo, una extrabajadora sostiene que fue forzada a mantener encuentros sexuales no consentidos en 2021, cuando tenía 22 años, y describe episodios de violencia física y verbal.

La investigación señala que los presuntos hechos habrían ocurrido en residencias del artista en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas), y que existiría conocimiento de la dinámica por parte de responsables del personal doméstico. El reportaje también describe un entorno laboral marcado por aislamiento, jerarquías rígidas y tensión.

Un caso abierto y polarizado

La publicación de mensajes privados por parte de Iglesias ha intensificado el debate público y reavivado la polémica en torno al caso, mientras la vía judicial continúa su curso. De momento, la Fiscalía no se ha pronunciado sobre la difusión de las conversaciones ni sobre una eventual aplicación de medidas adicionales. El desenlace dependerá ahora de las decisiones procesales y de la evaluación de las pruebas por parte de las autoridades competentes.

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