Tegucigalpa.– En una ceremonia sobria y sin la presencia de mandatarios extranjeros, Nasry “Tito” Asfura asumió este martes la Presidencia de Honduras para el período 2026-2030, marcando el retorno del conservador Partido Nacional al poder y poniendo fin al mandato de la izquierdista Xiomara Castro.
La investidura, celebrada en la sede del Parlamento hondureño, rompió con una tradición de más de siete décadas en la que el acto se realizaba en el Estadio Nacional. La decisión respondió, según el nuevo mandatario, a una política de austeridad, discreción y respeto a los recursos públicos, pilares que prometen definir su gestión.
Un acto sin presidentes, pero con mensaje político
A diferencia de otras ceremonias de traspaso de mando en la región, no asistieron presidentes ni jefes de Estado extranjeros, por decisión expresa de Asfura. No obstante, el acto contó con la presencia de autoridades nacionales, representantes del cuerpo diplomático acreditado en Honduras, líderes políticos, altos mandos militares y policiales, así como delegados de organismos multilaterales.
Elección disputada y sin reconocimiento de la oposición
Asfura llega al poder en un contexto de tensión política, ya que su antecesora, Xiomara Castro, se negó a reconocer los resultados electorales, alegando fraude en los comicios celebrados a finales de 2025, caracterizados por un recuento lento, interrupciones y fallas técnicas.
Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), Asfura obtuvo el 40,26 % de los votos, superando por un estrecho margen a Salvador Nasralla, del Partido Liberal, quien alcanzó el 39,54 %. En tercer lugar quedó Rixi Moncada, del Partido Libre, con 19,19 %.
Con su triunfo, Honduras retorna al bipartidismo tradicional, dominado históricamente por los partidos Nacional y Liberal, que ahora controlan 90 de los 128 escaños del Congreso Nacional.
Apoyo de Estados Unidos
Conocido popularmente como “Papi a la orden”, Asfura recibió un espaldarazo internacional previo a las elecciones con el apoyo público del presidente estadounidense Donald Trump, hecho que reforzó su proyección política en el escenario regional.
Perfil del nuevo mandatario
De origen palestino, nacido en Tegucigalpa el 8 de junio de 1958, Asfura es ingeniero de formación inconclusa, constructor de profesión y figura política de larga trayectoria. Fue alcalde del Distrito Central durante dos períodos consecutivos (2014-2022), gestión en la que impulsó grandes obras de infraestructura vial que transformaron el rostro urbano de la capital.
Casado con Lissette del Cid y padre de tres hijas, ha ocupado diversos cargos públicos desde finales del siglo pasado, incluyendo regidor municipal y ministro del Fondo de Inversión Social.
Promesas y estilo de gobierno
Durante la campaña, Asfura centró su discurso en la estabilidad fiscal, generación de empleo e inversión en infraestructura productiva, con énfasis en el sector agropecuario, la conectividad y proyectos de impacto inmediato en la economía.
Su lema, “trabajo y más trabajo”, ha sido coherente con una imagen pública austera y cercana: suele vestir ropa informal y asegura no ser “un empleado para estar en una cómoda oficina”.
Sombras del pasado
En 2020, el ahora presidente fue señalado por el Ministerio Público por presuntos delitos de lavado de activos, fraude, malversación de fondos públicos y abuso de autoridad. Sin embargo, el Poder Judicial descartó llevarlo a juicio. Asfura ha rechazado esos señalamientos, así como cualquier vínculo con los Papeles de Pandora, uno de los mayores escándalos internacionales de corrupción.
Con un mandato que inicia entre expectativas, cuestionamientos y promesas de austeridad, Nasry “Tito” Asfura enfrenta el desafío de gobernar un país polarizado y de demostrar que su lema de trabajo se traducirá en resultados concretos para Honduras.







