La operación, ejecutada con drones kamikaze infiltrados en camiones civiles, destruyó más de 40 aeronaves rusas en cinco bases aéreas, debilitando seriamente la capacidad estratégica del Kremlin.
Kiev / Moscú. En lo que ya se califica como uno de los ataques más audaces del conflicto, Ucrania lanzó el pasado 1 de junio la “Operación Telaraña”, una ofensiva encubierta que penetró el corazón del espacio aéreo ruso, destruyendo al menos 41 aeronaves militares en cinco bases aéreas estratégicas, incluida Siberia.

La operación fue liderada por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), que logró introducir 117 drones kamikaze dentro del territorio ruso utilizando camiones civiles camuflados con estructuras de madera. Los aparatos impactaron simultáneamente en diferentes bases, alcanzando bombarderos Tu-95, Tu-22M y un sistema de control A-50, una pieza clave de la aviación de inteligencia rusa.
“Un tercio de los bombarderos estratégicos de Rusia fue eliminado”, aseguró el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, al confirmar el éxito de la operación. Según el mandatario, esta acción representa un cambio de rumbo en la guerra, debilitando seriamente la capacidad de ataque a largo alcance del Kremlin.
Medios internacionales han comparado la magnitud del ataque con eventos históricos como el bombardeo a Pearl Harbor, no solo por el impacto militar, sino por el nivel de coordinación y sofisticación detrás del operativo.
Aunque algunas versiones señalaban la detención de camioneros implicados, el gobierno ucraniano ha desmentido capturas, afirmando que “todos los agentes regresaron sanos y salvos”.
Advertencia sobre posibles represalias
Analistas y fuentes militares advierten sobre una posible respuesta violenta por parte del presidente ruso Vladímir Putin, quien ha intensificado los bombardeos en ciudades ucranianas en los últimos días.
Zelenski, por su parte, instó a la población a no ignorar las alertas antiaéreas ante la posibilidad de nuevos ataques masivos. “Es un momento crucial para mantenernos alerta y proteger vidas”, afirmó.
Impacto estratégico
Esta es la primera vez que Ucrania logra atacar objetivos tan profundamente dentro del territorio ruso, especialmente en zonas como Siberia, consideradas hasta ahora fuera del alcance de sus operaciones.
Según expertos en defensa, el golpe no solo es simbólico, sino que obliga al Kremlin a reconfigurar su estrategia aérea, al tiempo que deja al descubierto vulnerabilidades logísticas en su defensa interna.






