La Iglesia Católica en República Dominicana vive uno de sus momentos más tensos en décadas. El arzobispo metropolitano de Santo Domingo, Monseñor Francisco Ozoria Acosta, reveló en una carta pública que ha sido suspendido de la potestad de gobierno por la Santa Sede, bajo el alegato de “mala administración” del patrimonio diocesano, de los asuntos económicos y financieros, y de la gestión del personal eclesiástico.

Ozoria, visiblemente sorprendido por la medida, afirmó:

“Nunca se me amonestó o advirtió”.

El prelado explicó que la suspensión entra en vigor con la toma de posesión del nuevo Arzobispo Coadjutor, recientemente nombrado por el Vaticano, a quien —según detalló— se le otorgaron “facultades especiales exclusivas” para administrar los bienes de la Iglesia, supervisar temas económicos y dirigir al clero.

Aunque retendrá el título de Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Ozoria aseguró que prácticamente queda sin funciones reales:

“A mí me han dejado solo el título… Lo que menos me ha gustado, los títulos”.

Un arzobispo sorprendido, pero obediente

En su misiva, el prelado expresó que la decisión lo tomó por sorpresa, especialmente porque fue él mismo quien solicitó, al cumplir 73 años, el nombramiento de un coadjutor para garantizar una transición ordenada de cara a su futuro retiro.

Sin embargo, no esperaba que el sucesor llegara con poderes tan amplios ni que la Santa Sede interpretara su gestión como deficiente.

“Según las Letras Apostólicas, se me suspende ‘por mala administración’. Así hay que entenderlo”.

Pese al golpe, Ozoria se mostró sereno, afirmando que mantiene paz en su conciencia:

“He servido a la Iglesia en fidelidad y obediencia… Dios es fiel y conoce mi conciencia”.

“Han vencido los enemigos”

En un tramo especialmente fuerte de su carta, el arzobispo recordó que años atrás el Cardenal Marc Ouellet le comentó que enfrentaba acusaciones internas y le advirtió: “Usted tiene muchos enemigos”.

Ozoria concluye:

“Han vencido los enemigos”.

Aun así, reafirma su lealtad absoluta a la Iglesia:

“Acepto en obediencia la decisión de la Iglesia. Yo me debo a la Iglesia, amo la Iglesia y obedezco a la Iglesia”.

Artículo anteriorBrasil sacude a Sudamérica con el anuncio de su primer tren bala: 350 km/h
Artículo siguienteManerra ofreció un concierto memorable en Escenario 360 A ritmo de bachata, merengue y bolero