La primera votación no logró el consenso necesario y este jueves continuará el proceso con nuevas rondas de votación.

Ciudad del Vaticano — Este miércoles 7 de mayo de 2025 marcó el inicio oficial del cónclave convocado para elegir al nuevo líder de la Iglesia Católica. A las puertas de la Capilla Sixtina, se respiraba un aire de expectativa, devoción y tensión. Sin embargo, la primera jornada terminó con fumata negra: señal inequívoca de que aún no se ha alcanzado un acuerdo entre los cardenales.

A las 21:01 hora local, la chimenea instalada sobre la Capilla Sixtina liberó una densa columna de humo negro que recorrió el cielo romano, confirmando que ninguno de los 133 cardenales electores —provenientes de 71 países— logró los 89 votos necesarios (dos tercios del total) para convertirse en el nuevo pontífice.

Un proceso antiguo y hermético.

El cónclave, cuya palabra proviene del latín cum clave (“con llave”), es un proceso profundamente ceremonial, enraizado en siglos de tradición. Durante su duración, los cardenales se encuentran completamente incomunicados del mundo exterior, sin acceso a teléfonos, medios digitales ni contacto con sus familiares. Solo pueden recibir atención médica en caso de emergencia y todo lo relacionado con las votaciones se maneja en el más estricto secreto.

Mañana jueves 8 de mayo están programadas hasta cuatro nuevas votaciones: dos en la mañana y dos en la tarde. Si alguna de ellas alcanza el umbral requerido, se anunciará al nuevo papa con una fumata blanca, seguida por el clásico anuncio del cardenal protodiácono desde el balcón de la Basílica de San Pedro: “Habemus Papam”.

Los nombres que suenan fuerte

En medio de la incertidumbre, comienzan a perfilarse algunos nombres que podrían tener posibilidades reales de ser elegidos. Entre ellos:

Pietro Parolin (Italia): actual secretario de Estado del Vaticano, diplomático hábil y de línea moderada. Luis Antonio Tagle (Filipinas): una figura carismática y cercana a los fieles, defensor de una iglesia más inclusiva. Matteo Zuppi (Italia): arzobispo de Bolonia, con una destacada trayectoria en mediación y paz. Jean-Marc Aveline (Francia): arzobispo de Marsella, con fuerte enfoque pastoral y diálogo interreligioso. Juan José Omella (España): cercano al papa Francisco y defensor de los más necesitados.

Además, ha llamado la atención la predicción de la médium cubana Mhoni Vidente, quien afirmó que el próximo papa podría tener raíces latinas y sería elegido entre el 9 y el 13 de mayo. Aunque sus palabras no forman parte del análisis oficial del Vaticano, sus predicciones han generado interés en medios y redes sociales por haber acertado en el pasado.

Una Iglesia en transformación

El nuevo pontífice tendrá ante sí enormes retos: la reforma interna del Vaticano, el manejo de los escándalos de abusos sexuales, el diálogo interreligioso en tiempos de polarización global, el creciente alejamiento de los jóvenes de la Iglesia y la misión de llevar esperanza a los rincones más golpeados por la pobreza y la guerra.

La comunidad católica mundial permanece a la espera, unida en oración y atención constante a cada indicio que surja desde Roma. Mientras tanto, los ojos del mundo seguirán posados sobre la chimenea de la Capilla Sixtina, ese antiguo símbolo que, cuando emita humo blanco, anunciará que ha comenzado una nueva etapa en la historia del catolicismo.

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