En cuanto subió al escenario, con la Casa Blanca de fondo, Donald Trump rugió ante decenas de miles de partidarios que, enfervorecidos, tomaron este miércoles la capital: «Nunca nos vamos a rendir. Uno no se debe rendir ante un atraco de este tamaño. Que quede claro, hemos ganado esas elecciones».

El presidente lleva meses diciendo que, dada la cantidad de gente que acudió a sus mítines en campaña, es imposible que perdiera. Por lo tanto, debió haber fraude. Trump se hizo rodear este miércoles de esa misma marea de gente entre la que flota a gusto, y juntos prometieron venganza a aquellos republicanos que tiren la toalla.

La policía calcula que unas 30.000 personas participaron en las protestas contra el resultado de las elecciones este miércoles, justo el día en que el Capitolio va a validar la victoria de Joe Biden.

«Nadie ha querido investigar este fraude, porque los republicanos, o muchos de ellos, son tan corruptos como los demócratas», dijo Sam Chance, enfermera de 37 años llegada de Texas. Chance y quienes la acompañaban prometen que, si Trump sale de la Casa Blanca, como parece que sucederá, su siguiente misión será hacer que los republicanos que han aceptado la victoria de Biden pierdan las siguientes elecciones a las que se presenten.

Esa amenaza la repitió Trump en su discurso. «Nos veremos en las primarias, y pagaréis», dijo el presidente, antes de animar a sus partidarios que marcharan desde la Casa Blanca hasta el Capitolio, donde iba a comenzar la certificación de los resultados de las elecciones.

No parecía importarles en exceso a estos manifestantes que los republicanos estuvieran al borde de perder la mayoría en el Senado, con un recuento de infarto por el último escaño por Georgia. Ellos estaban aquí en Washington por Trump, él es su prioridad, su ídolo, y no un partido que muchos consideran parte del problema.

Un manifestante: «Así tratamos a los traidores»

«¿Viste lo que le hicimos a Romney? Así tratamos a los traidores», dijo a ABC otro texano, que dio como nombre Mike y dijo que tenía 43 años. En la mano enseñaba el móvil con el vídeo viral de un escache contra Mitt Romney, senador por Utah y ex candidato a la presidencia, en un vuelo que tomó a Washington el martes. Le acusaban los trampistas de traidor, por repudiar a Trump durante el juicio político del impeachment y todo lo que vino después.

Esta toma trumpista de Washington no ha sido pacifica. La madrugada del martes al miércoles varios grupos con atuendo militar se enfrentaron a la policía, y hubo vandalismo y disturbios. Una decena de personas fue detenida. El líder del grupo extremista Proud Boys, Enrique Tarrio, había sido detenido y expulsado de la capital por actos de vandalismo. Sus compañeros, sin embargo, marcharon armados al caer la noche, prometiendo mantenerse junto al presidente hasta el mismísimo final.

(ABC Internacional)

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