Reuters – La jueza Sandra Liliana Heredia condenó este lunes al expresidente Álvaro Uribe por los delitos de fraude procesal y soborno a testigos, convirtiéndolo en el primer exmandatario colombiano declarado culpable en un juicio penal. El fallo se produce tras un extenso proceso judicial que ha durado más de una década y llega a menos de un año de las elecciones presidenciales de 2026, en las que varios aliados de Uribe compiten por la presidencia.

Durante una audiencia que se extendió por casi diez horas, la jueza Heredia también absolvió al exmandatario de un cargo separado por presunto soborno a una fiscal. La lectura completa de la decisión, que supera las 1,000 páginas, continuará este viernes, cuando se conocerá la sentencia, que podría implicar entre seis y doce años de prisión. Por su edad, Uribe podría cumplir condena bajo arresto domiciliario.

“La justicia no se arrodilla ante el poder. Está al servicio del pueblo colombiano”, expresó Heredia al iniciar la lectura del fallo.

El expresidente, de 73 años, participó de la audiencia vía videollamada junto a uno de sus abogados, mientras otro asistía en persona. Su equipo legal anunció que apelará la decisión, que consideran equivocada, y pidió que se mantenga la presunción de inocencia y su libertad durante el proceso.

El caso contra Uribe, expresidente entre 2002 y 2010 y líder del partido Centro Democrático, surgió en 2012, cuando acusó al senador Iván Cepeda de fabricar testimonios para vincularlo con grupos paramilitares. Sin embargo, la Corte Suprema determinó en 2018 que Cepeda no había incurrido en delito alguno y que, por el contrario, Uribe y sus allegados presionaron a testigos encarcelados para que modificaran su testimonio.

La decisión ha polarizado a la opinión pública. Seguidores del expresidente califican el proceso como una persecución política, mientras que sus críticos lo ven como justicia tardía ante sus presuntos vínculos con el paramilitarismo.

En el plano internacional, el caso ha generado reacciones. El senador estadounidense Marco Rubio criticó el proceso calificándolo de “instrumentalización del poder judicial”, mientras que otros actores, como el Banco de Bogotá, advirtieron sobre posibles repercusiones en la cooperación entre Colombia y Estados Unidos.

Uribe, quien ya estuvo bajo arresto domiciliario en 2020 durante dos meses, se suma ahora a una larga lista de líderes latinoamericanos condenados por la justicia, como Fujimori, Lula, Correa, Cristina Fernández y Martinelli.

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