Nutricionistas y profesionales de la salud destacan la importancia de mantener una alimentación balanceada y realizar actividad física regularmente como base fundamental para prevenir enfermedades y fortalecer el bienestar general.
Con el aumento sostenido de afecciones como obesidad, diabetes e hipertensión, los especialistas insisten en que una dieta rica en frutas, vegetales, proteínas magras y granos integrales, combinada con ejercicios cardiovasculares y de fuerza, puede marcar una diferencia significativa en la salud de las personas.
“El cuerpo responde a lo que le damos y al movimiento que le ofrecemos. Comer bien y mantenerse activo no solo previene enfermedades, sino que mejora el sistema inmunológico, el nivel de energía y el estado de ánimo”, explicó la doctora Laura Paredes, nutrióloga clínica.
Se recomienda evitar los alimentos ultraprocesados, las grasas saturadas y los azúcares refinados, así como complementar los hábitos saludables con al menos 150 minutos de ejercicio moderado por semana, incluyendo caminatas, natación, ciclismo o entrenamiento de resistencia.
Desde el sector salud se promueve una cultura preventiva centrada en la educación alimentaria y los estilos de vida saludables, como herramientas esenciales para mejorar la calidad de vida de la población.







