Texas, EE.UU.– Las fuertes lluvias que azotaron el centro de Texas desde el pasado jueves provocaron una de las peores inundaciones repentinas en la historia reciente del estado, dejando un saldo de al menos 109 fallecidos, entre ellos niños, adolescentes y personal de campamentos. Las lluvias, que en algunos puntos superaron las 20 pulgadas (50 cm), desbordaron el río Guadalupe en cuestión de minutos, arrasando con vehículos, viviendas y áreas recreativas.

Uno de los escenarios más impactantes fue el Camp Mystic, un tradicional campamento de verano para niñas en el condado de Kerr, donde se confirmaron al menos 27 muertes y decenas de personas aún se encuentran desaparecidas. El rápido aumento del nivel del río, que subió 8 metros en solo 45 minutos, tomó por sorpresa a residentes y visitantes, pese a las advertencias del Servicio Nacional del Clima (NWS).

El gobernador de Texas, Greg Abbott, declaró estado de emergencia y desplegó equipos de rescate por aire, agua y tierra, mientras que el presidente Donald Trump anunció apoyo federal y visitará la zona afectada en los próximos días.

Las críticas no se han hecho esperar, ya que muchos cuestionan la falta de un sistema de alertas efectivo en las zonas más vulnerables, especialmente en campamentos infantiles y zonas turísticas. “No hubo suficiente tiempo para evacuar. Fue una pesadilla”, declaró una sobreviviente.

Las operaciones de rescate continúan, mientras que los ríos Guadalupe y Comal permanecen cerrados al público. Se prevén más lluvias en los próximos días, lo que mantiene en alerta a las autoridades y a miles de familias que han perdido sus hogares.

Artículo anterior”Pecado”, el fuego prohibido que nos trae Pirou
Artículo siguienteLeonel Fernández aboga por una inteligencia artificial más incluyente y regulada