El ataque dejó al menos un muerto y más de 20 heridos en Kiev, y ocurre tras una llamada sin resultados entre Putin y Trump. Ucrania pide refuerzos urgentes a sus aliados.
Kiev, Ucrania. – Rusia ejecutó en la madrugada del jueves 4 de julio su mayor ofensiva aérea contra Ucrania desde el inicio del conflicto, al lanzar más de 500 drones Shahed junto a misiles balísticos e hipersónicos, en un ataque masivo que dejó al menos un muerto y más de 20 heridos en diversas regiones del país.
La ofensiva, que incluyó entre 539 y 550 drones, se centró en la capital ucraniana, Kiev, y otras ciudades clave, afectando infraestructuras energéticas, estaciones de tren, edificios residenciales y sedes diplomáticas. Las defensas aéreas ucranianas lograron interceptar la mayoría de los drones, pero al menos 9 misiles y decenas de drones impactaron en sus objetivos, provocando incendios y daños materiales considerables.
El presidente Volodímir Zelenski calificó el ataque como un “acto de terrorismo” y urgió a los países aliados a reforzar la defensa antiaérea del país. “Rusia busca agotar nuestras fuerzas y sembrar el miedo entre la población civil”, declaró.
El ataque ocurre en un contexto político delicado, apenas horas después de una llamada entre el presidente ruso Vladímir Putin y el expresidente estadounidense Donald Trump, quien no logró convencer al Kremlin de cesar la ofensiva militar. Fuentes diplomáticas aseguran que la conversación fue “decepcionante” y sin avances significativos.
Según datos del Ministerio de Defensa de Ucrania, Rusia ha incrementado notablemente su producción de drones, superando los 5,000 lanzamientos solo en junio, lo que evidencia un cambio estratégico hacia una “guerra de saturación aérea”.
Mientras tanto, las autoridades ucranianas insisten en que los retrasos en la entrega de armamento occidental —como los sistemas Patriot de Estados Unidos— están debilitando su capacidad de defensa ante ataques de esta magnitud.



