CARACAS. – La exclusión de la líder opositora María Corina Machado de los presuntos planes de transición política diseñados por Estados Unidos para una Venezuela pos-Maduro ha generado fuertes cuestionamientos en el tablero geopolítico regional. Según fuentes vinculadas a la mediación de Qatar citadas por medios internacionales, Washington habría omitido la participación de la dirigente en conversaciones reservadas con el oficialismo, priorizando una transición encabezada temporalmente por sectores internos del propio chavismo.
Los reportes indican que estas negociaciones se habrían desarrollado meses antes de la captura de Nicolás Maduro, bajo el auspicio de Qatar. En dichos encuentros diplomáticos se discutió la posibilidad de un cambio de mando donde figuras del oficialismo, como Delcy Rodríguez, habrían tenido una participación indirecta. La decisión de Washington de dejar fuera a Machado se habría fundamentado en la percepción de que la líder opositora no contaba con el respaldo institucional suficiente dentro de las estructuras del Estado venezolano para encabezar el proceso de cambio en esa etapa inicial.
La revelación de estos acercamientos secretos ha provocado una reacción inmediata dentro de la oposición venezolana, especialmente entre los grupos que consideran a Machado como la figura con mayor legitimidad popular para enfrentar al chavismo. El entorno de la dirigente rechazó categóricamente las versiones que sugieren una supuesta falta de apoyo político, reafirmando que su liderazgo cuenta con un respaldo masivo tanto a nivel nacional como en la comunidad internacional.
Esta situación pone de manifiesto las tensiones existentes entre la estrategia diplomática de la Casa Blanca y la realidad del liderazgo opositor en el terreno. Mientras los sectores que respaldan a Machado insisten en que cualquier transición debe ser liderada por quien ostente el mandato popular, los informes sobre estas gestiones reservadas sugieren que las potencias internacionales buscaron en su momento una salida negociada que garantizara estabilidad institucional mediante actores internos del sistema vigente.







